Guada Noelia
Poeta recién llegado
Día Viernes, el sexto día. Día de cielos abiertos, sin grises en las alturas, pero con grises en la tierra, rodeada de grises mal pintados. Descascarados grises, que trasuntan sonrisas dibujadas con lápices poco afilados y lágrimas con poca sal, lo cual causa que las sonrisas no sonrían como se espera de ellas y las lágrimas no derramen sentimientos, sino insípidos momentos de algo o, en el peor de los casos, de impoluta nada con sabor a nada. Como si todo fuera meramente provisorio, con aroma a urgencia. ¿Urgencia de qué? y urgencia... ¿Por qué?
Sospechas de amores desencontrados, como si el amor se encontrara en una burda góndola de supermercado, apilado con otros amores y en suculentas ofertas que ofrecen descuentos muy poco descontados y es así que descubrimos azorados en ese amasijo, amores eternos, amores por un día, por una hora, amores alquilados, comprados o en comodato, amores cobardes o temerarios, amores por mascotas, por personas o por personas tratadas como mascotas, amores luminosos incandescentes, amores oscuros, amores luminosos de bajo consumo que no afectan el medio ambiente, amores amargos, amores dulces, amores posibles o imposibles de toda posibilidad amores
Dudas por doquier. Dudas sobre mí... dudas sobre él... El signo de pregunta me golpea la cabeza, porque los signos de pregunta habitualmente se comportan así, dada su peculiar forma de mango de paraguas inglés que deambula de mano en mano en esos rojos buses de dos pisos, mal que le pese al signo de marras el estereotipo de postal turística. Me pregunto de qué está hecho ¿De nácar, de marfil, de madera de ébano o de vulgar plástico deTailandia? No importa. Duele. Me quejo.
Presunciones vanas adecuadas al sexto día. Y por qué no delinearlas. La licitud y la ilicitud separadas por una delgada línea, como un paralelo 38 espiritual, una zona no recomendable para transitar a ciertas deshoras. Mientras, extramuros, todo fluye sin más en torrentes de sangre de gente que ama, que odia o que, simplemente vive sin preguntarse un comino. Y además ¿Por qué no debería ser así?
Sospechas de amores desencontrados, como si el amor se encontrara en una burda góndola de supermercado, apilado con otros amores y en suculentas ofertas que ofrecen descuentos muy poco descontados y es así que descubrimos azorados en ese amasijo, amores eternos, amores por un día, por una hora, amores alquilados, comprados o en comodato, amores cobardes o temerarios, amores por mascotas, por personas o por personas tratadas como mascotas, amores luminosos incandescentes, amores oscuros, amores luminosos de bajo consumo que no afectan el medio ambiente, amores amargos, amores dulces, amores posibles o imposibles de toda posibilidad amores
Dudas por doquier. Dudas sobre mí... dudas sobre él... El signo de pregunta me golpea la cabeza, porque los signos de pregunta habitualmente se comportan así, dada su peculiar forma de mango de paraguas inglés que deambula de mano en mano en esos rojos buses de dos pisos, mal que le pese al signo de marras el estereotipo de postal turística. Me pregunto de qué está hecho ¿De nácar, de marfil, de madera de ébano o de vulgar plástico deTailandia? No importa. Duele. Me quejo.
Presunciones vanas adecuadas al sexto día. Y por qué no delinearlas. La licitud y la ilicitud separadas por una delgada línea, como un paralelo 38 espiritual, una zona no recomendable para transitar a ciertas deshoras. Mientras, extramuros, todo fluye sin más en torrentes de sangre de gente que ama, que odia o que, simplemente vive sin preguntarse un comino. Y además ¿Por qué no debería ser así?