eenciso
Poeta fiel al portal
Te veo liada en la noche,
atada a la frontera entre la tristeza solemne
y el brillo lúgubre de la ciudad.
Me dice la resonancia de tu quieta voz
no mereces la proscripción del viento.
Y saltas el parapeto,
con el único haz de la noche en tus ojos,
¡te marchas!.
De la luz brotará una pequeña lágrima
que me llene este verso,
enigma y profecía infalible de mi observación.
En la penumbra de medianoche de verano
huyes a mojar el rostro
y el cemento de la pequeña ciudad,
dejas un rastro seguro y frio.
Me lleno de miedo.
Yo, solo pienso en las tristezas de mujer
desde mi orilla de hombre,
alejado de vuestro mar complejo de penas,
y falto de amor.
Me alejo sin respuestas, vacío,
silbando en tu silencio amargo.
atada a la frontera entre la tristeza solemne
y el brillo lúgubre de la ciudad.
Me dice la resonancia de tu quieta voz
no mereces la proscripción del viento.
Y saltas el parapeto,
con el único haz de la noche en tus ojos,
¡te marchas!.
De la luz brotará una pequeña lágrima
que me llene este verso,
enigma y profecía infalible de mi observación.
En la penumbra de medianoche de verano
huyes a mojar el rostro
y el cemento de la pequeña ciudad,
dejas un rastro seguro y frio.
Me lleno de miedo.
Yo, solo pienso en las tristezas de mujer
desde mi orilla de hombre,
alejado de vuestro mar complejo de penas,
y falto de amor.
Me alejo sin respuestas, vacío,
silbando en tu silencio amargo.
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