Ezequiel Bazán
Poeta recién llegado
EL SILENCIO ME HABLO DE TI
Anocheció, y el silencio es tan profundo
que con tan solo un suspiro se rompería,
un silencio halagador para este preciso momento,
este momento en donde me pregunto, dónde estarás.
Dentro de mi cabeza me detona la curiosidad,
de saber de ti, de tus días y como son tus noches.
Noches de insomnio me abrazan cada vez que pienso,
no tan solo en ti, si no también en mi soledad.
Que noche tan bella para pensar en ti, otra vez.
Mi noche querida, si algún día te acuerdas de mí,
estoy bien, a pesar de lo lejos que estás, a pesar de los besos
que se incrustaron en mí, sin el presentimiento que este día llegaría.
Son las 4 de la mañana y sigo pensando en tu poema,
a las olas del mar se le acabaron las ideas,
las rocas me siguen insistiendo para que lo veas,
mientras que la luna y las gaviotas bromean.
Le pedí al silencio que me hable de ti,
ala noche que refleje tus días,
a las olas que se queden mas tiempo,
y a las gaviotas que canten tu nombre.
A veces siento que sigues siendo esa estrella,
esa estrella que reía y que era tan callada y sencilla.
Querida amada mía, reflejo de luna, noche y día,
si amar se siente así, fue culpa mía, te amé.
Anocheció, y el silencio es tan profundo
que con tan solo un suspiro se rompería,
un silencio halagador para este preciso momento,
este momento en donde me pregunto, dónde estarás.
Dentro de mi cabeza me detona la curiosidad,
de saber de ti, de tus días y como son tus noches.
Noches de insomnio me abrazan cada vez que pienso,
no tan solo en ti, si no también en mi soledad.
Que noche tan bella para pensar en ti, otra vez.
Mi noche querida, si algún día te acuerdas de mí,
estoy bien, a pesar de lo lejos que estás, a pesar de los besos
que se incrustaron en mí, sin el presentimiento que este día llegaría.
Son las 4 de la mañana y sigo pensando en tu poema,
a las olas del mar se le acabaron las ideas,
las rocas me siguen insistiendo para que lo veas,
mientras que la luna y las gaviotas bromean.
Le pedí al silencio que me hable de ti,
ala noche que refleje tus días,
a las olas que se queden mas tiempo,
y a las gaviotas que canten tu nombre.
A veces siento que sigues siendo esa estrella,
esa estrella que reía y que era tan callada y sencilla.
Querida amada mía, reflejo de luna, noche y día,
si amar se siente así, fue culpa mía, te amé.