Vic Ballester
Poeta recién llegado
Fúguese el ruido por rincones y cuadrantes
Puertas
Que solo resten tus gemidos
Y que callen esos ruidos
Como antagónicas alertas
Que nuestro cuarto fúnebre altar
Y nuestros cuerpos teúrgicos lamentan
Ya catedral de tu vagina
Arrodillase con llanto a caudales,
Y laguna vuelves
La sabana que nos cobija
Embalsamando nuestros placeres
Ya estrujados en vasijas
De noche y roca
Fúguese el ruido por mi boca
Haciendo espacio al aliento
Que fermenta, tiñe espejos y segmenta
Foráneo ruido y lo palpable estremecido
Por caricias y los ecos
Resonantes de un dedo capricornio
En tacto señalando
Punto germinal y de partida
Silencio, silencio
Sonora puerta altiva
Sortilegio de mi vida resucitada
De algún beso ruin
Del ego y su acompañada:
Nada, éxtasis o
el silencio.
Puertas
Que solo resten tus gemidos
Y que callen esos ruidos
Como antagónicas alertas
Que nuestro cuarto fúnebre altar
Y nuestros cuerpos teúrgicos lamentan
Ya catedral de tu vagina
Arrodillase con llanto a caudales,
Y laguna vuelves
La sabana que nos cobija
Embalsamando nuestros placeres
Ya estrujados en vasijas
De noche y roca
Fúguese el ruido por mi boca
Haciendo espacio al aliento
Que fermenta, tiñe espejos y segmenta
Foráneo ruido y lo palpable estremecido
Por caricias y los ecos
Resonantes de un dedo capricornio
En tacto señalando
Punto germinal y de partida
Silencio, silencio
Sonora puerta altiva
Sortilegio de mi vida resucitada
De algún beso ruin
Del ego y su acompañada:
Nada, éxtasis o
el silencio.