Armand
Poeta asiduo al portal
El sol nos sonreía
y éramos dos chispas incendiándose
bailando en el aire quemándonos
sin importar cuánto pudiera durar
sin importarnos nada más.
Luego todo fue enfriándose
voluntades que no se pueden dominar
espíritus que te vienen a visitar
y te quieren llevar, llevar lejos de aquí
muy lejos de mí.
Mientras mi té se enfría
solo puedo contemplar
ese segundo de eternidad
todo aquello que no volverá
la ropa colgada que nadie doblará.
Los fantasmas se regocijan
bajo la sombra de un limonero
mientras yo solo puedo sentir
el perfume de su fruta madura
y presentir que este instante
quedará en mi por siempre.
y éramos dos chispas incendiándose
bailando en el aire quemándonos
sin importar cuánto pudiera durar
sin importarnos nada más.
Luego todo fue enfriándose
voluntades que no se pueden dominar
espíritus que te vienen a visitar
y te quieren llevar, llevar lejos de aquí
muy lejos de mí.
Mientras mi té se enfría
solo puedo contemplar
ese segundo de eternidad
todo aquello que no volverá
la ropa colgada que nadie doblará.
Los fantasmas se regocijan
bajo la sombra de un limonero
mientras yo solo puedo sentir
el perfume de su fruta madura
y presentir que este instante
quedará en mi por siempre.