Desde el balcón de mi casa fijo la mirada al cielo en una noche inundada de estrellas y la única constelación que yo veo es tu sonriente, hermoso y veril rostro, también veo todo tu cuerpo ese largo y esculpido cuello medio cubierto por ese brillante largo y frondoso cabello.
Cuando fijo mi mirada debajo de tus hombros ciento que mi corazón va explotar, mi sangre esta hirviendo me quema por dentro. No sé si eres la afrodita de Grecia o la Venus de roma, solo sé que tú eres mi diosa.
Cuando veo tu vientre lleno de brillantes estrellas en ese momento sanas mis males ya que solo pienso en ti diosa mía.
Nadie se te compara mi diosa mi afrodita, acaso amarte es un pecado, si es así acepto mi castigo.
Cuando fijo mi mirada debajo de tus hombros ciento que mi corazón va explotar, mi sangre esta hirviendo me quema por dentro. No sé si eres la afrodita de Grecia o la Venus de roma, solo sé que tú eres mi diosa.
Cuando veo tu vientre lleno de brillantes estrellas en ese momento sanas mis males ya que solo pienso en ti diosa mía.
Nadie se te compara mi diosa mi afrodita, acaso amarte es un pecado, si es así acepto mi castigo.