Christian Feliciano
Poeta recién llegado
Hay una bestia en mi armario,
mi más grande pesar.
No es amigo ni adversario
mas solo sabe lastimar.
La alimento con mis penas,
pero no logro apagar
esa hambre que envenena
quien se trate acercar.
Las cadenas se han cansado
y apenas pueden sostener
la mascota que he forjado
que es sin piel ni parecer.
Soy su siervo, por condena,
pues su vida es mi pecar,
en su infancia fue serena,
mas la entrené para matar.
Ahora espero la mañana
que me ahogue el sol en su calor,
en el sonreír de las persianas
no hay espacio al temor.
Mas cuando el cielo finge muerte,
y el sol se ha acobardado
me vereis velar fielmente
al terror que he despertado.
mi más grande pesar.
No es amigo ni adversario
mas solo sabe lastimar.
La alimento con mis penas,
pero no logro apagar
esa hambre que envenena
quien se trate acercar.
Las cadenas se han cansado
y apenas pueden sostener
la mascota que he forjado
que es sin piel ni parecer.
Soy su siervo, por condena,
pues su vida es mi pecar,
en su infancia fue serena,
mas la entrené para matar.
Ahora espero la mañana
que me ahogue el sol en su calor,
en el sonreír de las persianas
no hay espacio al temor.
Mas cuando el cielo finge muerte,
y el sol se ha acobardado
me vereis velar fielmente
al terror que he despertado.
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