Amor, quisiera que leas mis poemas:
serán los ojos más preciosos que los lean,
el corazón más generoso que los sienta,
y, para mí, el mejor homenaje, tu mirada.
Tus ideas, como siempre,
me impresionan,
y, lento como soy,
tardo en recuperarme:
tienes el embrujo de un minero:
extraes de mí, aunque no joyas ni tesoros,
sí, lo más profundo y lo mejor,
si cabe que lo haya...
Gracias amor
por todo lo que dices,
por todo lo que logras en mí.
Tienes razón: tal vez ya no nos veamos nunca
pero, quizá, nunca sea el momento cercanísimo
para nuestras almas,
el definitivo encuentro:
el cumplido sueño...
He procurado darte
lo poco mejor que tengo,
lo que puedo
y lo que soy;
y ya he recibido yo
la mejor recompensa:
la inmediatez eterna
de la felicidad buscada...
serán los ojos más preciosos que los lean,
el corazón más generoso que los sienta,
y, para mí, el mejor homenaje, tu mirada.
Tus ideas, como siempre,
me impresionan,
y, lento como soy,
tardo en recuperarme:
tienes el embrujo de un minero:
extraes de mí, aunque no joyas ni tesoros,
sí, lo más profundo y lo mejor,
si cabe que lo haya...
Gracias amor
por todo lo que dices,
por todo lo que logras en mí.
Tienes razón: tal vez ya no nos veamos nunca
pero, quizá, nunca sea el momento cercanísimo
para nuestras almas,
el definitivo encuentro:
el cumplido sueño...
He procurado darte
lo poco mejor que tengo,
lo que puedo
y lo que soy;
y ya he recibido yo
la mejor recompensa:
la inmediatez eterna
de la felicidad buscada...
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