El sueño de tus besos
Hacer más, de esas cosas de las que huyo,
que no hacen más que dejarme, en un deshacer.
Paro, y observo esa luz sobre el cáliz,
y recuerdo que no es domingo de velas.
Ando, y mi cuello en un temblor requinta
sus vetustas vertebras, resonando vilipendios.
Viajo, donde pueda ver, la claridad
en los rostros que se esconden.
Escribo, las cortas ecuaciones de amaranto
y escarbo extasiado, los remilgos de los sábados.
Amo, como un toro que la ve, y no esta dispuesto
a soltarle el rabo, aún cuando, incrustado está en una espada.
Corro, cuando llegas a mí, enterneciéndome
como a una larva y sus alas de papel.
Envejezco, y no lo notas, por amor,
ese, que me has prodigado, pese a mi corrugado encanto.
Duermo, y me convierto en el ensueño de alguien
que no quiere despertar, tercamente, y se le marca la sonrisa.
Luego, cuando todo está frente a esa visión
de un mundo perfecto, enciendo la luz.
Y estas tú, con todas esas suavidades de tu cuerpo,
con todas esas ganas de partirme a besos.
que no hacen más que dejarme, en un deshacer.
Paro, y observo esa luz sobre el cáliz,
y recuerdo que no es domingo de velas.
Ando, y mi cuello en un temblor requinta
sus vetustas vertebras, resonando vilipendios.
Viajo, donde pueda ver, la claridad
en los rostros que se esconden.
Escribo, las cortas ecuaciones de amaranto
y escarbo extasiado, los remilgos de los sábados.
Amo, como un toro que la ve, y no esta dispuesto
a soltarle el rabo, aún cuando, incrustado está en una espada.
Corro, cuando llegas a mí, enterneciéndome
como a una larva y sus alas de papel.
Envejezco, y no lo notas, por amor,
ese, que me has prodigado, pese a mi corrugado encanto.
Duermo, y me convierto en el ensueño de alguien
que no quiere despertar, tercamente, y se le marca la sonrisa.
Luego, cuando todo está frente a esa visión
de un mundo perfecto, enciendo la luz.
Y estas tú, con todas esas suavidades de tu cuerpo,
con todas esas ganas de partirme a besos.