***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
El sueño de una luna.
Esta mañana al despertar
miré tu rostro entre mi alma;
tanta ilusión me sobrepasa
y la soledad se vuelve a levantar.
Tiñe mi cielo con su nube gris
y me sonríe desde la taza de café,
café sin azúcar, café sin miel;
y la ironía que en mí hecha raíz.
Y la tristeza se pinta en el retrato
de aquella foto donde no estás tú;
donde hay recuerdos de vieja amistad
algún hermano o amigo ingrato.
Peino mi pelo y delineo mis ojos,
me dejo las mejillas sin color;
visto del negro y sonrió así,
se asombran por la mueca de mis labios.
Y no sé por qué estoy tan feliz,
anoche lloraba por mí,
ahora sonrió sólo por ti.
estrechar tu recuerdo que me haga vivir.
Es que no lo entiendo pero es así,
no reconozco el nombre del sentimiento
entre mi soledad eterna y tu jardín,
no sé cómo pero quiero seguir ahí.
No me quedan dudas del ayer,
y aunque no lo quiera dentro le llevaré;
vistiendo de negro siempre seguiré,
viviendo en sueños dibujados al revés.
Pero tus ojos me dicen mucho más
de lo que una palabra puede pensar,
y entre tus manos meces tu versar;
cosas que no pensé jamás.
Y en mi oscuridad hoy veo un pringo de luz,
un rayito que baña mi pobre cielo gris;
que recuesta a la soledad sin quitarme la ironía,
cuando tus labios sonríen por mi negra cruz.
Y no sé por qué soy tan feliz,
entre el llanto y ese dolor,
pero si es un sueño déjalo seguir
finge que me quieres ver así.
Esta mañana al despertar
miré tu rostro entre mi alma;
tanta ilusión me sobrepasa
y la soledad se vuelve a levantar.
Tiñe mi cielo con su nube gris
y me sonríe desde la taza de café,
café sin azúcar, café sin miel;
y la ironía que en mí hecha raíz.
Y la tristeza se pinta en el retrato
de aquella foto donde no estás tú;
donde hay recuerdos de vieja amistad
algún hermano o amigo ingrato.
Peino mi pelo y delineo mis ojos,
me dejo las mejillas sin color;
visto del negro y sonrió así,
se asombran por la mueca de mis labios.
Y no sé por qué estoy tan feliz,
anoche lloraba por mí,
ahora sonrió sólo por ti.
estrechar tu recuerdo que me haga vivir.
Es que no lo entiendo pero es así,
no reconozco el nombre del sentimiento
entre mi soledad eterna y tu jardín,
no sé cómo pero quiero seguir ahí.
No me quedan dudas del ayer,
y aunque no lo quiera dentro le llevaré;
vistiendo de negro siempre seguiré,
viviendo en sueños dibujados al revés.
Pero tus ojos me dicen mucho más
de lo que una palabra puede pensar,
y entre tus manos meces tu versar;
cosas que no pensé jamás.
Y en mi oscuridad hoy veo un pringo de luz,
un rayito que baña mi pobre cielo gris;
que recuesta a la soledad sin quitarme la ironía,
cuando tus labios sonríen por mi negra cruz.
Y no sé por qué soy tan feliz,
entre el llanto y ese dolor,
pero si es un sueño déjalo seguir
finge que me quieres ver así.