infeliz?
Feliz
Blanco, tinto o negro.
Dádiva maldita sujeta al embuste
de un sueño postrero.
Me engaña Satán con su mano rápida,
con su miel barniza mi mano oxidada.
Ellas y sus brillos entornan mis ojos.
Cálido es el sueño hasta que despierto
y no tengo alas.
Ahí está Satán en mi cama ancha,
su aliento de azufre fluye en mi garganta
y sus duros miembros me otorgan la calma.
Vienen a por mi las más bellas damas,
esposas del fuego, ladronas del alma,
súbito aquelarre de sedas y dagas,
me enciendo en la noche y me apago hasta el alba.
Vuelven Los Jinetes y yo sin mis alas.
Se acabó la noche en este desierto
de páramos vivos y jardines muertos.
Me agarro a una piedra hasta que se vayan.
Dádiva maldita sujeta al embuste
de un sueño postrero.
Me engaña Satán con su mano rápida,
con su miel barniza mi mano oxidada.
Ellas y sus brillos entornan mis ojos.
Cálido es el sueño hasta que despierto
y no tengo alas.
Ahí está Satán en mi cama ancha,
su aliento de azufre fluye en mi garganta
y sus duros miembros me otorgan la calma.
Vienen a por mi las más bellas damas,
esposas del fuego, ladronas del alma,
súbito aquelarre de sedas y dagas,
me enciendo en la noche y me apago hasta el alba.
Vuelven Los Jinetes y yo sin mis alas.
Se acabó la noche en este desierto
de páramos vivos y jardines muertos.
Me agarro a una piedra hasta que se vayan.