Armonia
Poeta veterana
El templo del diablo
Sucumbió al veneno
que roía su entraña,
vaciló en su locura
y hundió el puñal en su pecho.
No lamentó el cielo teñido de rojo,
en sus ojos, la ira carcome
el delirio de amarla...
Sólo la muerte devuelve
lo que la vida arrebata.
Súplicas al miedo,
vacíos en el corazón y mil sueños rotos,
danzan con la mirada...
Una ventana sin vista
le cierra la puerta a su alma.
Rueda
una promesa decapitada,
mientras en el silencio...
una lágrima se alegra.
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