Cuando la existencia transcurre nos vamos volviendo achacosos y pensamos que las cicatrices duelen más que las heridas al final de nuestro ciclo vital, es por eso que ruego al bienaventurado que mis años pasen a tu lado mi amor inmortal, junto a mi familia y a mi talento.
La idoneidad de mi ser se desaparece sin tu sombra ya que no existe segundo, es sólo la sombra del primero.
Prefiero tu mirada que vuelve boyante a mi existencia a un año sabático lleno de opulencias y es que necesito que tu amor este lúcido en mis neuronas y recorra cada una de ellas aunque cada vez se disminuya el tiempo para llegar al fín.
No podría ser si tú no hubieras aparecido en mi ruidoso y montañoso camino, que cuando llegaste aprendí a escalar y a sentir que he comenzado a llegar a la meta, porque tú eres la fosforescencia para llegar a ella.
Quiero recuperar todo el tiempo que perdí no estando a tu lado, extirpar mis miedos y mis inseguridades de no poder hacer lo que deseo y hallar la eternidad contigo.
Si se pudiera maquinar el tiempo y detenerlo lo comenzaría contigo y así poder borrar lo que me hizo mal y en su lugar trazaría solo tu cariño.
Mi corazón en una unión fenomenal con mi alma agradece eternamente tu llegada y te dan el lugar más confortable para que no los desalojes jamás.
T.V.A
10/07/11
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