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El tiempo del silencio se hace luz y late.

Ricardo José Lascano

Poeta que considera el portal su segunda casa
El tiempo del silencio se hace luz y late.
Cada noche, temblará la voz su ingenua melancolía,
la dulce raza de los sonidos del retorno que se ahuecan,
tocando la fiebre azul hacia su parte más callada,
intuyendo los destellos.
Nadie como tú, antes un diseño de mi amor escrito,
ahora detenida imperceptible, dentro,
dueña del estupor, como una semilla de sueño.
 
El tiempo del silencio se hace luz y late.
Cada noche, temblará la voz su ingenua melancolía,
la dulce raza de los sonidos del retorno que se ahuecan,
tocando la fiebre azul hacia su parte más callada,
intuyendo los destellos.
Nadie como tú, antes un diseño de mi amor escrito,
ahora detenida imperceptible, dentro,
dueña del estupor, como una semilla de sueño.


Un gustazo para deleitarse.
Abrazos Ricardo
 
El tiempo del silencio se hace luz y late.
Cada noche, temblará la voz su ingenua melancolía,
la dulce raza de los sonidos del retorno que se ahuecan,
tocando la fiebre azul hacia su parte más callada,
intuyendo los destellos.
Nadie como tú, antes un diseño de mi amor escrito,
ahora detenida imperceptible, dentro,
dueña del estupor, como una semilla de sueño.


Es grato ser portador de tan divina semilla, porque la vida es sueño...
¡Te sueño amor!
Un gusto acompañar tu bella inspiración.
Alegre paz RICARDO.
Vidal
 
El tiempo del silencio se hace luz y late.
Cada noche, temblará la voz su ingenua melancolía,
la dulce raza de los sonidos del retorno que se ahuecan,
tocando la fiebre azul hacia su parte más callada,
intuyendo los destellos.
Nadie como tú, antes un diseño de mi amor escrito,
ahora detenida imperceptible, dentro,
dueña del estupor, como una semilla de sueño.
Lindas letras.
Un cordial saludo.
Siempreviva.
 
El tiempo del silencio se hace luz y late.
Cada noche, temblará la voz su ingenua melancolía,
la dulce raza de los sonidos del retorno que se ahuecan,
tocando la fiebre azul hacia su parte más callada,
intuyendo los destellos.
Nadie como tú, antes un diseño de mi amor escrito,
ahora detenida imperceptible, dentro,
dueña del estupor, como una semilla de sueño.
Ayyy qué versos más profundos, germinando belleza y melodía, con ricas metáforas que llenan de sentido y emotividad su hermoso contenido enamorado. Me ha encantado leerte querido amigo. Besazos con cariño y admiración.
 
El tiempo del silencio se hace luz y late.
Cada noche, temblará la voz su ingenua melancolía,
la dulce raza de los sonidos del retorno que se ahuecan,
tocando la fiebre azul hacia su parte más callada,
intuyendo los destellos.
Nadie como tú, antes un diseño de mi amor escrito,
ahora detenida imperceptible, dentro,
dueña del estupor, como una semilla de sueño.
Profundas letras nos dejas querido amigo, donde la sensibilidad
de tu pluma llega al lector para disfrutar de ese sentimiento en
forma de un bonita poesía. Ha sido un placer el poder pasar
por tu espacio. Besos y un abrazo. Tere
 
El tiempo del silencio se hace luz y late.
Cada noche, temblará la voz su ingenua melancolía,
la dulce raza de los sonidos del retorno que se ahuecan,
tocando la fiebre azul hacia su parte más callada,
intuyendo los destellos.
Nadie como tú, antes un diseño de mi amor escrito,
ahora detenida imperceptible, dentro,
dueña del estupor, como una semilla de sueño.
que buenas excreciones en tus letras, querido Ricardo.
 
El tiempo del silencio se hace luz y late.
Cada noche, temblará la voz su ingenua melancolía,
la dulce raza de los sonidos del retorno que se ahuecan,
tocando la fiebre azul hacia su parte más callada,
intuyendo los destellos.
Nadie como tú, antes un diseño de mi amor escrito,
ahora detenida imperceptible, dentro,
dueña del estupor, como una semilla de sueño.
Lo cito entero, Ricardo, pero no porque sea breve, si no porque es perfecto. Integro. Precioso.

Un abrazo.
 
El tiempo del silencio se hace luz y late.
Cada noche, temblará la voz su ingenua melancolía,
la dulce raza de los sonidos del retorno que se ahuecan,
tocando la fiebre azul hacia su parte más callada,
intuyendo los destellos.
Nadie como tú, antes un diseño de mi amor escrito,
ahora detenida imperceptible, dentro,
dueña del estupor, como una semilla de sueño.
Muy bello poema, muchas veces el silencio dice muchas cosas, hermosa manera de escribir amigo Ricardo. Un abrazo. Paco.
 
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