Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya febrero es un sueño y marzo casi se esfuma.
Es el tiempo sigiloso que rápidamente se sucede a sí mismo...
La erosión continua de todo, el pan sabe distinto,
el amor se añeja en los corazones y en las mentes.
El tiempo. Él es lineal, no da vueltas, no regresa
al primer día para que rehagas tu nacimiento
o cambies tus genes...
El amor en cambio, se renueva.
De vez en cuando lo matamos, hacemos el sacrificio
para tenerlo en las manos latiendo.
El amor. Es circular, tiene la manía de expandirse
y se multiplica como las ramas de un árbol.
El tiempo y el amor son elementos volátiles.
Reaccionan con violencia hasta que se acoplan.
Y es ahí cuando el amor rompe la forma,
se hace eterno en el tiempo y cruza niveles inauditos.
Yo te he besado en el futuro del pasado,
y he sido tuyo en el pasado del futuro.
Y por siempre, amor, seré tu tiempo,
el rubor que surge en tus mejillas cuando te toco,
el fulgor de estrella de tus ojos cuando te beso,
el fragor de tu mente cuando te poseo
y gritas y sonríes porque sabes que eres eterna.
28 de Marzo de 2008
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