jorgeluis
Poeta fiel al portal
EL TREN DE SANTIAGO
No echaré la culpa a nadie,
desecharé la acritud
hacia los responsables,
de lo que se considere
un fallo humano.
Intento ponerme en la piel
de víctimas y familiares,
pero me resulta en vano
aunque las palabras
andan como los vagones
del tren de Santiago.
Ellos, familiares, madres y padres,
hijos, abuelos, amigos y cuñados,
representan la angustia
y el dolor encarnado
en el alma y en los huesos,
nadie como vosotros sabrá
de la ausencia y el luto,
resignados al huevo y al vacío
de los que os dejaron,
de los que nos dejaron.
Pienso en el ocaso,
en sus ilusiones, en su vida
en su camino diario,
en sus juegos, en sus emociones
en su cansancio.
No derramo lágrimas
porque hoy ya todas
se derramaron,
por todos ellos.
Hoy la crisis y el paro,
la corrupción y, los malvados
políticos, pasan
a un segundo plano.
Hoy somos un poco
menos egoístas, consternados
por la fatalidad;
sin poder desahogar
el corazón teñido de negro,
de rabia e impotencia
hermano,
por cada persona
que descarriló
en un segundo aciago.
Que Dios bendiga a todos
con su alegría, y juntos
con Él piséis la gloria
de su mano.
No echaré la culpa a nadie,
desecharé la acritud
hacia los responsables,
de lo que se considere
un fallo humano.
Intento ponerme en la piel
de víctimas y familiares,
pero me resulta en vano
aunque las palabras
andan como los vagones
del tren de Santiago.
Ellos, familiares, madres y padres,
hijos, abuelos, amigos y cuñados,
representan la angustia
y el dolor encarnado
en el alma y en los huesos,
nadie como vosotros sabrá
de la ausencia y el luto,
resignados al huevo y al vacío
de los que os dejaron,
de los que nos dejaron.
Pienso en el ocaso,
en sus ilusiones, en su vida
en su camino diario,
en sus juegos, en sus emociones
en su cansancio.
No derramo lágrimas
porque hoy ya todas
se derramaron,
por todos ellos.
Hoy la crisis y el paro,
la corrupción y, los malvados
políticos, pasan
a un segundo plano.
Hoy somos un poco
menos egoístas, consternados
por la fatalidad;
sin poder desahogar
el corazón teñido de negro,
de rabia e impotencia
hermano,
por cada persona
que descarriló
en un segundo aciago.
Que Dios bendiga a todos
con su alegría, y juntos
con Él piséis la gloria
de su mano.