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El trueno se queda sordo

Estamos en quicio del deseo
que se nos mueven las angustias,
que quiere tu cuerpo y el mío
ser fusión incandescente,
donde la lumbre enciende
nuestro fulgor...

Repasa muy despacio
con rigor, todo mi cuerpo
que estallará en tu sabor...


En tu silencio acaparador
me ruges como demente,
te respondo, mi amor
con tal deseo y ardor
que el trueno se queda sordo,
ante el clamor de los dos.



Rosario de Cuenca Esteban
 
Última edición:
Estamos en quicio del deseo
que se nos mueven las angustias,
que quiere tu cuerpo y el mío
ser fusión incandescente,
donde la lumbre enciende
nuestro fulgor...

Repasa muy despacio
con rigor, todo mi cuerpo
que estallará en tu sabor...


En tu silencio acaparador
me ruges como demente,
te respondo, mi amor
con tal deseo y ardor
que el trueno se queda sordo,
ante el clamor de los dos.



Rosario de Cuenca Esteban


Bueno... bueno... aquí va arder Troya... con tanto fuego... jajajajajaj. Muy bueno querida amiga.
Un beso cargado de estrellas te dejo.
BESIE.
 
Saludos Rosario de Cuenca Esteban.

Apasionados sus versos Rosario, con esta serie de estallidos acallando los sonidos de los truenos percibidos. Apasionado y ruidosamente pasional su poema. Saludos
 
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