Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estas mariposas no se van,
revolotean en la noche azurra
de mis antológicos anhelos,
tu tersa piel bajo mis dedos
Anidan de vez en cuando, para
remontarse luego en picada al cielo
Son tan dulces las mieles
de tus labios en fuego,
ardiendo bajo
una luna enamorada
Cuántas mariposas pueden caber
bajo esta piel hechizada
por los cometas de tus ojos
Boreales sus alas destellan el
horizonte expuesto a tu mirada,
viento que me eleva en tus manos,
olas en champán, el velo de tu ser.
Las mariposas siguen aquí,
extiendo mis manos temerosas
y te hallo ahí, donde el silencio
se hace refugio
Tu vientre, una ola que
me duerme en el susurro
de su regazo
revolotean en la noche azurra
de mis antológicos anhelos,
tu tersa piel bajo mis dedos
Anidan de vez en cuando, para
remontarse luego en picada al cielo
Son tan dulces las mieles
de tus labios en fuego,
ardiendo bajo
una luna enamorada
Cuántas mariposas pueden caber
bajo esta piel hechizada
por los cometas de tus ojos
Boreales sus alas destellan el
horizonte expuesto a tu mirada,
viento que me eleva en tus manos,
olas en champán, el velo de tu ser.
Las mariposas siguen aquí,
extiendo mis manos temerosas
y te hallo ahí, donde el silencio
se hace refugio
Tu vientre, una ola que
me duerme en el susurro
de su regazo
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