El vergel.

Introspectivo.

Poeta adicto al portal
Me adentré en un jardín hermoso,
Donde dicen algunos
se esconde una flor inmortal
dueña de pétalos deliciosos
y un aroma tan suave como rugoso.


En la entrada un laberinto,
custodiando la puerta,
un calvo árbol hacía de "San Pedro"
y sentado entre las piedras
leía un libro, bajo la sombra del sol.


"Atentos, atentos"
Gritaba un loro multicolor
"llegó un visitante,
al jardín de la alegría"


Cuando el otoñal roble
su mirada bajó,
se encontró con un joven
de cordones desatados
y mirada sincera
con barba desprolija
y una triste sonrisa.


"Hola" dije yo.
"Quiero probar, la famosa flor
que dicen que sus pélalos
son los rayos del sol
y si su verde aroma besás
aprendés a ver con otros ojos
la aburrida realidad."


Entonces el árbol
me abrazó con sus dedos
de gastada corteza
y elevó mi presencia
el centro del vergel
lejos del laberinto
de espinas plateadas.




Había un denso perfume
que rodeaba el lugar,
sin querer me atrapó
y mi risa
mágicamente explotó.
Nunca vi a la flor,
pero sentí aquel día
que era inmune
a la mirada de los demás.
 
no conociste esa flor, pero has podido sentir su aroma y te ha hecho alucinar de alegría y felicidad haciendo explotar una sonrisa en ti, amigo, eres mágico con tu pluma que me hiciste "volar" a leer tus versos, abrazos Eze!!!!
 
En la entrada un laberinto,
custodiando la puerta,
un calvo árbol hacía de "San Pedro"
y sentado entre las piedras
leía un libro, bajo la sombra del sol.


Hermoso mi querido amigo. Pluma brillante y magistral. Un placer estar. Besos con cariño.

 
Fenomenales versos viejo!!! La descosiste como el Diego en el 86!!!! "El jardín de la alegría" jeje Sos un grosso Eze, capo total!!!! Un abrazo mi amigazo querido!!! Ah, tal vez lo encontraste al Mingocho por ahí, con Sirirí!!!! jeje
 
Amigoo !!! gracias jajaja, no sé si tanto como el Diego ! jajaja, seguro ahi tomando un mate de esos con yerba rara
 
Me adentré en un jardín hermoso,
Donde dicen algunos
se esconde una flor inmortal
dueña de pétalos deliciosos
y un aroma tan suave como rugoso.

En la entrada un laberinto,
custodiando la puerta,
un calvo árbol hacía de "San Pedro"
y sentado entre las piedras
leía un libro, bajo la sombra del sol.

"Atentos, atentos"
Gritaba un loro multicolor
"llegó un visitante,
al jardín de la alegría"

Cuando el otoñal roble
su mirada bajó,
se encontró con un joven
de cordones desatados
y mirada sincera
con barba desprolija
y una triste sonrisa.


"Hola" dije yo.
"Quiero probar, la famosa flor
que dicen que sus pélalos
son los rayos del sol
y si su verde aroma besás
aprendés a ver con otros ojos
la aburrida realidad."


Entonces el árbol
me abrazó con sus dedos
de gastada corteza
y elevó mi presencia
el centro del vergel
lejos del laberinto
de espinas plateadas.




Había un denso perfume
que rodeaba el lugar,
sin querer me atrapó
y mi risa
mágicamente explotó.
Nunca vi a la flor,
pero sentí aquel día
que era inmune
a la mirada de los demás.
Recorrido entre la necesidad de esa mordedura que se sujeta
en el gesto amable de las sensaciones. felicidades. una
hermosa obra. luzyabsenta
 

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