AgioNIMO
NEMO
El vestido roto celebra sin prisa,
elige su coctel con cual derramar,
el sumiso blanco no queda en sus telas,
combina sabores que negro dio a dar.
Cabellera de un, rojo taconeante
y sonrisa de, leve lluvia jovial,
es una "encantadora de hombres" le dicen,
¿Cuántas ovejas la esperan en el corral?
Me disfruta al, acomodarse en mi lana
este joven de almohada, se le encuentra
afuera, a espera del abrir de la reja,
y cuando abre, este ganado en vestido adentra.
La cabellera desciende cual lienzo mi pecho
y mis manos acarician, con cauta eufonía,
luego ella me monta, arremete contra mi cuerpo,
me entrego a sus senos, en un sin fin de empatía.
elige su coctel con cual derramar,
el sumiso blanco no queda en sus telas,
combina sabores que negro dio a dar.
Cabellera de un, rojo taconeante
y sonrisa de, leve lluvia jovial,
es una "encantadora de hombres" le dicen,
¿Cuántas ovejas la esperan en el corral?
Me disfruta al, acomodarse en mi lana
este joven de almohada, se le encuentra
afuera, a espera del abrir de la reja,
y cuando abre, este ganado en vestido adentra.
La cabellera desciende cual lienzo mi pecho
y mis manos acarician, con cauta eufonía,
luego ella me monta, arremete contra mi cuerpo,
me entrego a sus senos, en un sin fin de empatía.
Última edición: