Artémida
Poeta recién llegado
Sabrá Dios por qué hoy me azota tu recuerdo,
con más fuerza que el resto de los días...
será que la distancia no se acorta con poesía
y los versos no revierten las ausencias.
Y aunque mi corazón ha sangrado,
una y mil veces por tu partida,
siento que aún me quedan lágrimas
para llenar cada una de tus huellas.
Y es que aunque existiera la magia
que hiciera desaparecer el recuerdo
no te arrancaría jamás de mi sangre,
no mitigaría jamás el dolor en mi pecho.
Me moldeaste para vivir a tu lado,
pero soy la obra por tus manos inacabada,
porque te fuiste antes de poder explicarme,
que la muerte realmente no acaba con nada.
Soy lo que de ti queda,
soy quien señalan al reconocer un gesto,
soy el vestigio de tu vida,
soy la sombra de tu sufrimiento.
Fueron ciegos a tu lamento,
pero hoy en mi mirada ven tu risa.
Yo seguiré tu dolencia aquí en la tierra,
yo mantendré vigente la rosa de tus días,
Soy de todos, quien aún te llama en la noche,
junto a tu foto, junto a tu lecho,
junto a ese muro que nos separa,
bajo este cielo que nos aguarda...
Porque sé que en esa estrella paciente
habita tu dulce y serena espera,
y entérate tú que en esta tierra,
te añoro con el ansia corriendo por mis venas.
Pero una triste palabra asoma a mis labios,
y un grito de culpa asusta en la noche...
dile a Dios que me perdone
lo que quizás tú nunca me perdones.
Y el reproche ahoga mi llanto
porque tampoco tú tuviste tiempo de confesarme
que irte de este mundo no significaba tu ausencia,
y que cuando soltaras mi mano para siempre
ya no habría otros brazos guardianes
Aquellos años fueron muy pocos para cuidarte,
éstos se han vuelto demasiados para extrañarte...
madre de mi madre, madre de mi vida,
madre de mis lamentos y de mis alegrías.
Porque mi madre me tuvo en su vientre,
pero tus brazos recibieron mi llanto.
En ti los versos nunca terminan,
en ti las lágrimas son infinitas,
en ti la memoria es eterna
y a ti, cada pérdida y logro de mi vida
A doce años de tu partida, quisiera entregarte palabras menos dolientes, pero Dios, vos y yo sabemos que no puedo, todavía hay tanto dolor en mi presente!
Mi abuela y madre a la vez, que cuidaste de mí y te dedicaste a enseñarme... TE AMARÉ POR SIEMPRE
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