Introspectivo.
Poeta adicto al portal
La noche me mira en las sombras con ojos de soberbia.
La histeria de este barrio se vuelve descomunal,
Usando caminos orbitarios, en forma circular
el viento me corta los pasos con un frío esquimal.
Cruzando los callejones aparece un personaje,
un viejo centenario que escupe consejos del alma.
Consejos de su experiencia mojada, sin centrifugar,
de sueños empapados de mentiras y falsedad.
Pero nadie nunca lo escuchó, por su aspecto escrupuloso.
Por eso pasea su mirada oxidada, y esperanza desahuciada
por los caminos orbitarios, de mi barrio de histeria descomunal .
A veces olvida olvidar y su silencio se vuelve contagioso
apagando las risas de los demás.
Y así pasea sus tristezas, este viejo cara de luna y pelo nevado,
con su traje algo agujereado, por las espadas del tiempo.
Así pasea, y aveces, nadie nota su pasar,
como si de un espectro nocturno se tratara,
o como si en el viento se aprendió a camuflar.
La histeria de este barrio se vuelve descomunal,
Usando caminos orbitarios, en forma circular
el viento me corta los pasos con un frío esquimal.
Cruzando los callejones aparece un personaje,
un viejo centenario que escupe consejos del alma.
Consejos de su experiencia mojada, sin centrifugar,
de sueños empapados de mentiras y falsedad.
Pero nadie nunca lo escuchó, por su aspecto escrupuloso.
Por eso pasea su mirada oxidada, y esperanza desahuciada
por los caminos orbitarios, de mi barrio de histeria descomunal .
A veces olvida olvidar y su silencio se vuelve contagioso
apagando las risas de los demás.
Y así pasea sus tristezas, este viejo cara de luna y pelo nevado,
con su traje algo agujereado, por las espadas del tiempo.
Así pasea, y aveces, nadie nota su pasar,
como si de un espectro nocturno se tratara,
o como si en el viento se aprendió a camuflar.
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