Del viejo torreón de ébano se evaporan los milagros amorosos que acaban en tragedia contumaz e indecorosa.Desde allí,un viejo desdentado está dispuesto a lanzarse desde la ventana abierta de la corrosiva locura hacia el abismal infinito;donde lo espera con los brazos abiertos pero aletargados un numen tutelar calzado a la moda danesa.Se lanza,mas el espectro,irónico,se aparta y deja que el infeliz se parta los huesos contra las cloacas calles de una ciudad enfebrecida por la enfermedad mortal de la gangrena.Es entonces cuando un reguero de sangre desbordado del cuerpo del pobre infeliz es lamido por las lenguas lujuriosas de perros rastreros,mientras el demonio de los funestos desenlaces dicta sentencia:<<sentía necesidad de morir porque no llegaba al orgasmo de un coito pecaminoso>>.