Anochecido mi espacio
Un viento frió me rozo,
Me levanto
Para decirme que tu cuerpo se asomaba,
Tal estrella brillante,
Te sentí cerca,
Y mis sentimientos fueron ahondando,
Me sentí en el paraíso perdido,
La lumbre de nuestro encuentro
Un lugar inerte de males ilumino,
La locura domino nuestros torrentes mas secretos,
Y yo aun sin saber que sucedería,
Venias disipando lujuria,
Hipnotizando mi sensualidad,
Tu sentir, tu fuerza, tu alma,
Silenciosos en tus ojos
Pero tumbando fuerte mi sentir,
Como tumbaba tu belleza innombrable,
Haciendo descubrir en tu desnudez la suavidad de una roca,
Y el iluminar de una vela apagada,
Tu mano plena y gracia rozaba junto al viento mi cuerpo,
Y al posarse la brisa y la lluvia en mi ventana
fue penetrándome hasta el alma
desplegando luz y vida,
sumiendo en mi corazón a tu tenue alma,
escudriñando mi ser profundo,
entrelazando tus raíces con mis entrañas,
en un solo camino,
renovando mis huellas,
en la penumbra de la noche,
me dominabas hostilmente.
El viento entre murmullos de ternura
recobraba contigo ese dulce movimiento,
arrojando el temor a un rincón abandonado,
me hiciste perder mi descomunal aliento,
pero tu me diste el elixir de fuego y lujuria,
dándome de nuevo esa imagen de locura divina,
renovando toda mi hermosura,
como excelsa joya con suprema gracia,
volviéndonos los únicos protagonistas
de este momento radiante,
haciendo que renaciera la belleza cautiva,
y que resucitara con tiernas ansias
la pasión y la lujuria,
dando lugar a tocar tu piel nuevamente,
suave, bella,
y sentí como hermoseaba tu pureza dentro de mi cuerpo,
haciendo desbordar en ti mis versos,
y al mismo tiempo sintiendo como el viento descomunal
me acaricia con amor y gentileza,
con una nueva luz de vida,
trayendo de nuevo magia y perfume,
y tu piel como aquella noche,
suave,
como un sentir,
blanco, profundo,
reflejado en tus pequeños ojos,
con mágica y espontánea entereza,
matizando alegría contagiosa para gozar,
mi alma vibra y mi corazón se acelera,
toda caricia es nuevamente intensa,
tersa y verdadera,
calida y amorosa,
sembrando emociones,
al ver en tus ojos el amor sublime,
los escritos de mi pluma
brotan y hermosean al mismo tiempo que tu...::
::
Un viento frió me rozo,
Me levanto
Para decirme que tu cuerpo se asomaba,
Tal estrella brillante,
Te sentí cerca,
Y mis sentimientos fueron ahondando,
Me sentí en el paraíso perdido,
La lumbre de nuestro encuentro
Un lugar inerte de males ilumino,
La locura domino nuestros torrentes mas secretos,
Y yo aun sin saber que sucedería,
Venias disipando lujuria,
Hipnotizando mi sensualidad,
Tu sentir, tu fuerza, tu alma,
Silenciosos en tus ojos
Pero tumbando fuerte mi sentir,
Como tumbaba tu belleza innombrable,
Haciendo descubrir en tu desnudez la suavidad de una roca,
Y el iluminar de una vela apagada,
Tu mano plena y gracia rozaba junto al viento mi cuerpo,
Y al posarse la brisa y la lluvia en mi ventana
fue penetrándome hasta el alma
desplegando luz y vida,
sumiendo en mi corazón a tu tenue alma,
escudriñando mi ser profundo,
entrelazando tus raíces con mis entrañas,
en un solo camino,
renovando mis huellas,
en la penumbra de la noche,
me dominabas hostilmente.
El viento entre murmullos de ternura
recobraba contigo ese dulce movimiento,
arrojando el temor a un rincón abandonado,
me hiciste perder mi descomunal aliento,
pero tu me diste el elixir de fuego y lujuria,
dándome de nuevo esa imagen de locura divina,
renovando toda mi hermosura,
como excelsa joya con suprema gracia,
volviéndonos los únicos protagonistas
de este momento radiante,
haciendo que renaciera la belleza cautiva,
y que resucitara con tiernas ansias
la pasión y la lujuria,
dando lugar a tocar tu piel nuevamente,
suave, bella,
y sentí como hermoseaba tu pureza dentro de mi cuerpo,
haciendo desbordar en ti mis versos,
y al mismo tiempo sintiendo como el viento descomunal
me acaricia con amor y gentileza,
con una nueva luz de vida,
trayendo de nuevo magia y perfume,
y tu piel como aquella noche,
suave,
como un sentir,
blanco, profundo,
reflejado en tus pequeños ojos,
con mágica y espontánea entereza,
matizando alegría contagiosa para gozar,
mi alma vibra y mi corazón se acelera,
toda caricia es nuevamente intensa,
tersa y verdadera,
calida y amorosa,
sembrando emociones,
al ver en tus ojos el amor sublime,
los escritos de mi pluma
brotan y hermosean al mismo tiempo que tu...::
::