Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
La distancia es para el viento un parpadeo
y lo recorre in-perceptivo un pestañeo,
intento en su melena subir algunos versos
y que al momento los sacuda sobre tu huerto.
Si en el intento mi soplido despierta tu estremecimiento,
déjate recorrer intensa por la brisa de un pestañeo,
enredando tus sentidos en el cálido aliento,
que he dejado precioso en la suave figura del tiempo.
Si el viento llega silbando
es porque ,
al zorzal he encargado dibujarte un susurro,
para cuando las pestañas cierres
y si junto al silbido
veas acercando un hálito sinuoso,
es porque ,
el quejido exquisito ha de levantar tus faldas
haciendo mi llegada una brisa desde mis entrañas.
Si llega desbocado y a caballo
detenlo impetuosa en la mirada,
que sus crines sometan tus manos ansiadas
por debajo de la pijama.
Si lo adviertes huracanado y furioso,
es porque en su travesía
ha dejado escapar algunos sollozos,
pues mis palabras han lacerado su lomo,
ansiando llegar pronto a tus ojos
y precipitarlos casi como antojos
entre vientre y sonrojo.
Si, la distancia para el viento,
sólo es un minúsculo guiño,
que hoy se ha querido meter entre mis labios,
que se ha metido insistente entre mis venas,
para avisarte la lluvia torrentosa ,
que desde mis adentros ruge incontenible,
pegada a la melena del viento,
habiendo significado un parpadeo
y lo recorre in-perceptivo un pestañeo,
intento en su melena subir algunos versos
y que al momento los sacuda sobre tu huerto.
Si en el intento mi soplido despierta tu estremecimiento,
déjate recorrer intensa por la brisa de un pestañeo,
enredando tus sentidos en el cálido aliento,
que he dejado precioso en la suave figura del tiempo.
Si el viento llega silbando
es porque ,
al zorzal he encargado dibujarte un susurro,
para cuando las pestañas cierres
y si junto al silbido
veas acercando un hálito sinuoso,
es porque ,
el quejido exquisito ha de levantar tus faldas
haciendo mi llegada una brisa desde mis entrañas.
Si llega desbocado y a caballo
detenlo impetuosa en la mirada,
que sus crines sometan tus manos ansiadas
por debajo de la pijama.
Si lo adviertes huracanado y furioso,
es porque en su travesía
ha dejado escapar algunos sollozos,
pues mis palabras han lacerado su lomo,
ansiando llegar pronto a tus ojos
y precipitarlos casi como antojos
entre vientre y sonrojo.
Si, la distancia para el viento,
sólo es un minúsculo guiño,
que hoy se ha querido meter entre mis labios,
que se ha metido insistente entre mis venas,
para avisarte la lluvia torrentosa ,
que desde mis adentros ruge incontenible,
pegada a la melena del viento,
habiendo significado un parpadeo