El vientre de la oca

susi underground

Poeta que considera el portal su segunda casa
En el vientre de la oca
el hígado revienta en bilis
formando mares iridiscentes
en donde se ahogan los palmeros
invitados a una boda.

El velo de una novicia es allí nido
de ratas, alfombra informe
en la orilla de una playa
que nació maldita
por los pecados de las olas.

Océano virtual, las nutritivas algas
no llegaron a nacer, ni tienes vida
ni tu color es verde, el coral
se convirtió en gris ceniza
que tapona los secos pulmones
de una sirena varada.
 
Susi, es probable que no haya entendido la idea original de tu poema, pero me habla de hastió, de esperanzas que llegan con retardo, todo esto enmarcado en el contorno de tus letras geniales.

Saludos.
 
Yomboki, todo eso y lo que no llegó a nacer por un entorno contaminado, venenos en la sangre, sales que ahogan la potencialidad de las semillas.
Gracias por tu cariñoso comentario. Besos a ti y al perrito.
 
Arkha, lo bueno que tiene para mi la poesía (entre otras muchas cosas), es que me desnuda de dolores una vez parida.
Y la luz está, dulce azul, se esconde, juguetona, para que nuestro sentir sea completo.
Mañana, Arkha. Mañana mismo saldrá.
 
En el vientre de la oca
el hígado revienta en bilis
formando mares iridiscentes
en donde se ahogan los palmeros
invitados a una boda.

El velo de una novicia es allí nido
de ratas, alfombra informe
en la orilla de una playa
que nació maldita
por los pecados de las olas.

Océano virtual, las nutritivas algas
no llegaron a nacer, ni tienes vida
ni tu color es verde, el coral
se convirtió en gris ceniza
que tapona los secos pulmones
de una sirena varada.

Puede hacer uno un silencio, desprenderse de sonidos e irrumpir en la cienaga donde se coagulan las esperanzas queridas...., queda la verdad lucifuga en ese transito de abnegacion, tan virtual como la nutricion de lo nacido, tan innatural como ver que la arena es vara de naturalezas. Un imperio de melancolicos sonidos donde se ahogan las alegrias....bellissimo, besos desde mis tiempos. luzyabsenta
 
Y tampoco las olas son culpables de la naturaleza para ellas creada, ni la sirena es belleza completa.
Son los colores los que apagarán en el silencio las sombras desesperadas para que la novicia deje por fin de serlo estrenando su velo negro en los matices de las ranuras oxigenadas virtualmente, tan necesarias.
Besos, querido poeta.
 
Y tampoco las olas son culpables de la naturaleza para ellas creada, ni la sirena es belleza completa.
Son los colores los que apagarán en el silencio las sombras desesperadas para que la novicia deje por fin de serlo estrenando su velo negro en los matices de las ranuras oxigenadas virtualmente, tan necesarias.
Besos, querido poeta.

De nuevo me adentro para disfrutar
en una nueva lectura de esta obra
que deja materias para latir en ella.
Agradezco ademas tu respuesta
amable para mi comentario.
saludos siempre de luzyabsenta
 

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