Te diré, Ramón, que puesto a interpretar... ¿Cuál es tu problema con el florero? ¡Ya lo sé!: temes, terminado el vino y nublado el entendimiento, confundir al florero con la jarra y seguir bebiendo..., por eso lo quieres lejos.
Una buena décima en endecasílabos, Ramón.
Veo algún asunto de átonas y tónicas en un comentario. Te cuento que las palabras átonas suelen ser las que exigen otra para realizar su sentido, en general auxiliares gramaticales. Los posesivos prenominales como «mi» o «nuestra» carecen de sentido si no acompañan algo, como en «mi casa» o en «nuestra poesía» (atención que «nuestra» tiene también otro sentido, como posesivo posnominal, en el que es tónica: «¿De quién es esta casa? Es nuestra.»); estos grupos de palabras formados por una tónica y varias átonas que realizan su sentido gracias a ella se llaman «grupos acentuales», una de las unidades básicas en fonología (un poco parecido el concepto al de «claúsula» en el análisis métrico). En cambio si dices «dámelo a mí», el pronombre «mí» es tónico, en esa frase hay dos grupos acentuales «dámelo» y «a mí».
abrazo
Jorge