Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El Zurrón
Es el astro el que da las horas, pensaba,
mientras sobre la arena,
mi cuerpo recostaba,
dejé la toalla en casa, olvidada,
la artrosis es mi condena,
su calor alivio para mi espalda.
A mi alrededor,
multitud de hermosos cuerpos,
tomando el sol,
y ya cerquita sobre la mar,
infinidad de sombrillas protegían del medio abrasador,
yo me dejaba por la brisa acariciar,
y al fondo, se veía un velero navegador.
Acercáronse unas chiquillas:
<<¿Tiene hora hombre de las cavernas?>>.
Son las dos ,
princesas mías.
<<Muchas gracias y perdone la molestia, Cromañón>>.
No hay de qué preciosas ninfas,
las doce hora del sol.
Recogí toalla y zapatillas,
y las metí en el zurrón,
me dispuse a regresar,
y ya sobre andadillas,
me lo dijo la intuición,
hice un alto y eche la vista atrás.
Todo era una ilusión,
la playa y sus arenas ya no estaban,
estaba todo desnudo, no llevaba ni el cinturón,
no había ni sombrillas ni cuerpos que calentar,
sola la mar salada,
lo demás metido en el zurrón.
Me llevé a casa la playa,
con la intención,
de volverla a recordar...
al volver al día siguiente,
reanudaría la realidad;
ahí quedó el dios más ardiente,
y un velero al fondo, como sonriente,
...se dedicaba a navegar.
Un saludo