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Elegía al amor que nunca fue

Pessoa

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ELEGÍA AL AMOR QUE NUNCA FUE


¡Cómo tenías la fuerza presurosa de una ola!

¡Cómo enlazabas tus dedos en mi débil armonía!

¡Cómo me llegabas ardiendo como lava o felino recostado!


Las noches se creaban en tus ojos cuevas prolíficas

me abrías el descenso hasta las alas de tu alma

y yo me mecía inválido en tus pistilos dorados


Fue una primavera ingrávida como nube o deseo consumado

y tú eras la ninfa que abandonaba la fuente para encontrarme

en la cúpula jubilosa de una iglesia sumergida


Como de vidrio o agua rota eran tus cantos nocturnos, amada

Como fuego de esquirlas pavorosas tus miradas de obsidiana

Y cómo me consumía en ellos, pobre falena yo de amor preñada


Jugamos la vendimia alborozada de azucenas con olor a vino

Nos cubrimos con el pudor ausente de tu piel y mis delirios

Volvimos como perros tras la caza en un ansia del color de la amapola


Recatados tras las celosías de los lejanos pedregales

juntamos tus néctares y mis cálices y reímos en silencio

Tristes fueron las horas en las que por fin volaron las libélulas




the_dream_1939.jpg


Ilust.: "El sueño" Marc Chagall. 1939
 
ELEGÍA AL AMOR QUE NUNCA FUE


¡Cómo tenías la fuerza presurosa de una ola!

¡Cómo enlazabas tus dedos en mi débil armonía!

¡Cómo me llegabas ardiendo como lava o felino recostado!


Las noches se creaban en tus ojos cuevas prolíficas

me abrías el descenso hasta las alas de tu alma

y yo me mecía inválido en tus pistilos dorados


Fue una primavera ingrávida como nube o deseo consumado

y tú eras la ninfa que abandonaba la fuente para encontrarme

en la cúpula jubilosa de una iglesia sumergida


Como de vidrio o agua rota eran tus cantos nocturnos, amada

Como fuego de esquirlas pavorosas tus miradas de obsidiana

Y cómo me consumía en ellos, pobre falena yo de amor preñada


Jugamos la vendimia alborozada de azucenas con olor a vino

Nos cubrimos con el pudor ausente de tu piel y mis delirios

Volvimos como perros tras la caza en un ansia del color de la amapola


Recatados tras las celosías de los lejanos pedregales

juntamos tus néctares y mis cálices y reímos en silencio

Tristes fueron las horas en las que por fin volaron las libélulas




the_dream_1939.jpg


Ilust.: "El sueño" Marc Chagall. 1939

Realmente hermosísimo y muy cuidado poema, querido amigo Miguel, un placer disfrutar de la lectura de tu elevado arte con las palabras, enhorabuena. Un abrazo, y mi deseo de que te vaya todo muy bien.
 
ELEGÍA AL AMOR QUE NUNCA FUE


¡Cómo tenías la fuerza presurosa de una ola!

¡Cómo enlazabas tus dedos en mi débil armonía!

¡Cómo me llegabas ardiendo como lava o felino recostado!


Las noches se creaban en tus ojos cuevas prolíficas

me abrías el descenso hasta las alas de tu alma

y yo me mecía inválido en tus pistilos dorados


Fue una primavera ingrávida como nube o deseo consumado

y tú eras la ninfa que abandonaba la fuente para encontrarme

en la cúpula jubilosa de una iglesia sumergida


Como de vidrio o agua rota eran tus cantos nocturnos, amada

Como fuego de esquirlas pavorosas tus miradas de obsidiana

Y cómo me consumía en ellos, pobre falena yo de amor preñada


Jugamos la vendimia alborozada de azucenas con olor a vino

Nos cubrimos con el pudor ausente de tu piel y mis delirios

Volvimos como perros tras la caza en un ansia del color de la amapola


Recatados tras las celosías de los lejanos pedregales

juntamos tus néctares y mis cálices y reímos en silencio

Tristes fueron las horas en las que por fin volaron las libélulas




the_dream_1939.jpg


Ilust.: "El sueño" Marc Chagall. 1939
Aquel vuelo de libelulas finales, un exilio en esos meridianos que
son como un discurso amoroso. el poema en calma tiene complicidad
y sobre todo un cuadrandes que se desahoga en tristeza. bellos lobulos
en esas imagenes cadenciosas y fluidas.
saludos amables de luzyabsenta
 
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ELEGÍA AL AMOR QUE NUNCA FUE


¡Cómo tenías la fuerza presurosa de una ola!

¡Cómo enlazabas tus dedos en mi débil armonía!

¡Cómo me llegabas ardiendo como lava o felino recostado!


Las noches se creaban en tus ojos cuevas prolíficas

me abrías el descenso hasta las alas de tu alma

y yo me mecía inválido en tus pistilos dorados


Fue una primavera ingrávida como nube o deseo consumado

y tú eras la ninfa que abandonaba la fuente para encontrarme

en la cúpula jubilosa de una iglesia sumergida


Como de vidrio o agua rota eran tus cantos nocturnos, amada

Como fuego de esquirlas pavorosas tus miradas de obsidiana

Y cómo me consumía en ellos, pobre falena yo de amor preñada


Jugamos la vendimia alborozada de azucenas con olor a vino

Nos cubrimos con el pudor ausente de tu piel y mis delirios

Volvimos como perros tras la caza en un ansia del color de la amapola


Recatados tras las celosías de los lejanos pedregales

juntamos tus néctares y mis cálices y reímos en silencio

Tristes fueron las horas en las que por fin volaron las libélulas




the_dream_1939.jpg


Ilust.: "El sueño" Marc Chagall. 1939
Ayyy Pessoa qué versos más llenos de magia y de ensueño... el amor deja su halo impregnando cada una de tus letras de fantasía y belleza. Encantada de leerte amigo, besos llenos de admiración y de cariño....muááááááacksssss....
 
ELEGÍA AL AMOR QUE NUNCA FUE


¡Cómo tenías la fuerza presurosa de una ola!

¡Cómo enlazabas tus dedos en mi débil armonía!

¡Cómo me llegabas ardiendo como lava o felino recostado!


Las noches se creaban en tus ojos cuevas prolíficas

me abrías el descenso hasta las alas de tu alma

y yo me mecía inválido en tus pistilos dorados


Fue una primavera ingrávida como nube o deseo consumado

y tú eras la ninfa que abandonaba la fuente para encontrarme

en la cúpula jubilosa de una iglesia sumergida


Como de vidrio o agua rota eran tus cantos nocturnos, amada

Como fuego de esquirlas pavorosas tus miradas de obsidiana

Y cómo me consumía en ellos, pobre falena yo de amor preñada


Jugamos la vendimia alborozada de azucenas con olor a vino

Nos cubrimos con el pudor ausente de tu piel y mis delirios

Volvimos como perros tras la caza en un ansia del color de la amapola


Recatados tras las celosías de los lejanos pedregales

juntamos tus néctares y mis cálices y reímos en silencio

Tristes fueron las horas en las que por fin volaron las libélulas




the_dream_1939.jpg


Ilust.: "El sueño" Marc Chagall. 1939


Un poema en el que destacaría dos versos que me han gustado especialmente.

Volvimos como perros tras la caza en un ansia del color de la amapola

Tristes fueron las horas en las que por fin volaron las libélulas

Hay lírica y musicalidad.

Abrazos Miguel y felicitaciones.
 
Cómo me alegra que valores dentro del poema, esos detalles que muchas veces pasan despercibidos y que muestran una lectura atenta.
Tus palabras. querido Tribu, son mucho más que un comentario. Para mí son una especie de comunión poética. Mi enorme agradecimiento por ello. Un abrazo,
miguel
 
Hola, Carlos, querido compañero y maestro: como siempre tu comentario, un pequeño joyel de palabras cargas de sentimiento, me emociona especialmente. Sabes captar la esencia del poema a través de las pocas palabras claves que tratan de definirlo. Muchas gracias por tu visita.
miguel
 
Bienvenida, Lomafresquita. La admiración y el cariño que expresas en tu lindo comentario son recíprocas. Eres una de las poetas claves en el foro y por eso las palabras que dejas son de enorme valor para el autor del poema. Mi agradecimiento por ello. Cordiales saludos,
miguel
 
Hola, Luis Adolfo, querido compañero. Ni que decir tiene el gran valor que concedo a tu visita y a tu jugoso comentario. Es todo un honor para mí recibirte junto a mis versos. Me complace especialmente ese subrayado que haces en dos de ellos, en lo que coincido plenamente. Muchas gracias y un especial abrazo, amigo mío.
miguel
 

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