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Elegía para los últimos amantes

Pessoa

Moderador Foros Surrealistas.o
Miembro del equipo
Moderadores
“El otoño trae el desencanto del que todo busca”
Emilio Adolfo Westphalen


Nubes de cuarzo y obsidiana

anuncian el final del tiempo de los besos

los labios se resecan como almas

a las que no llega la luz de una caricia.


Túmulos convexos, olas de piedra

que apaciguan los instintos soliviantados

praderas donde la noche planta

nuestros gemidos de gacelas que agonizan.


Pierden los corazones su fragancia

trizados en esquirlas de dolor

el amor se pierde en la distancia

en desiertos insensibles al calor.



Cruzándose caminos en la noche

los árboles se trocan en amantes trasnochados

repletos de absenta y amargura

amantes que se buscan entre las brumas de sus sueños.



Se retiran los unicornios sedientos de doncellas virtuosas

acuden a paisajes desvanecidos de historia

en los que la genuflexión es ya un rito olvidado

sus lamentos no tienen allí su eco abovedado.


Llegados ya los tiempos del olvido

voló tu mano desde la mía al cauce

de los amores que podrían haber sido

lágrimas vertidas entre las ramas del sauce.



Entreabiertas primaveras grávidas de espejos corroídos

como salones de palacios de otros tiempos

estribos de silencios panoplias cuajadas de fervores

arrasan monte abajo los residuos que han de volver a la amnesia.


Anocheceres con regusto a sacrificio

cuando la música volaba hacia las águilas

cual era tu sueño, dime, en qué cielo se encontraba.

Han llegado los tiempos del olvido como otoños que todo lo arrasan.



harpeth-river.jpg


Ilust.: Fotografía. Jack Spencer.
 
“El otoño trae el desencanto del que todo busca”
Emilio Adolfo Westphalen


Nubes de cuarzo y obsidiana

anuncian el final del tiempo de los besos

los labios se resecan como almas

a las que no llega la luz de una caricia.


Túmulos convexos, olas de piedra

que apaciguan los instintos soliviantados

praderas donde la noche planta

nuestros gemidos de gacelas que agonizan.


Pierden los corazones su fragancia

trizados en esquirlas de dolor

el amor se pierde en la distancia

en desiertos insensibles al calor.



Cruzándose caminos en la noche

los árboles se trocan en amantes trasnochados

repletos de absenta y amargura

amantes que se buscan entre las brumas de sus sueños.



Se retiran los unicornios sedientos de doncellas virtuosas

acuden a paisajes desvanecidos de historia

en los que la genuflexión es ya un rito olvidado

sus lamentos no tienen allí su eco abovedado.


Llegados ya los tiempos del olvido

voló tu mano desde la mía al cauce

de los amores que podrían haber sido

lágrimas vertidas entre las ramas del sauce.



Entreabiertas primaveras grávidas de espejos corroídos

como salones de palacios de otros tiempos

estribos de silencios panoplias cuajadas de fervores

arrasan monte abajo los residuos que han de volver a la amnesia.


Anocheceres con regusto a sacrificio

cuando la música volaba hacia las águilas

cual era tu sueño, dime, en qué cielo se encontraba.

Han llegado los tiempos del olvido como otoños que todo lo arrasan.



harpeth-river.jpg


Ilust.: Fotografía. Jack Spencer.

Aplaudo tu inspiración compañero. Siempre algo me quedo de ella, en términos de apreciación y admiración.
Saludos
 
“El otoño trae el desencanto del que todo busca”
Emilio Adolfo Westphalen


Nubes de cuarzo y obsidiana

anuncian el final del tiempo de los besos

los labios se resecan como almas

a las que no llega la luz de una caricia.


Túmulos convexos, olas de piedra

que apaciguan los instintos soliviantados

praderas donde la noche planta

nuestros gemidos de gacelas que agonizan.


Pierden los corazones su fragancia

trizados en esquirlas de dolor

el amor se pierde en la distancia

en desiertos insensibles al calor.



Cruzándose caminos en la noche

los árboles se trocan en amantes trasnochados

repletos de absenta y amargura

amantes que se buscan entre las brumas de sus sueños.



Se retiran los unicornios sedientos de doncellas virtuosas

acuden a paisajes desvanecidos de historia

en los que la genuflexión es ya un rito olvidado

sus lamentos no tienen allí su eco abovedado.


Llegados ya los tiempos del olvido

voló tu mano desde la mía al cauce

de los amores que podrían haber sido

lágrimas vertidas entre las ramas del sauce.



Entreabiertas primaveras grávidas de espejos corroídos

como salones de palacios de otros tiempos

estribos de silencios panoplias cuajadas de fervores

arrasan monte abajo los residuos que han de volver a la amnesia.


Anocheceres con regusto a sacrificio

cuando la música volaba hacia las águilas

cual era tu sueño, dime, en qué cielo se encontraba.

Han llegado los tiempos del olvido como otoños que todo lo arrasan.



harpeth-river.jpg


Ilust.: Fotografía. Jack Spencer.

Excelente ese otoño quue inspira esas letras al dolor de una perdida, a un éxtasis caduco, que llevamos, no obstante,en la memoria. Siempre admiro mucho tus obras, querido amigo Miguel, enhorabuena por tu arte. Un abrazo, y el deseo de que tengas estupendos días.
 
Le he editado el título.
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Equipo de Moderación.
 
“El otoño trae el desencanto del que todo busca”
Emilio Adolfo Westphalen


Nubes de cuarzo y obsidiana

anuncian el final del tiempo de los besos

los labios se resecan como almas

a las que no llega la luz de una caricia.


Túmulos convexos, olas de piedra

que apaciguan los instintos soliviantados

praderas donde la noche planta

nuestros gemidos de gacelas que agonizan.


Pierden los corazones su fragancia

trizados en esquirlas de dolor

el amor se pierde en la distancia

en desiertos insensibles al calor.



Cruzándose caminos en la noche

los árboles se trocan en amantes trasnochados

repletos de absenta y amargura

amantes que se buscan entre las brumas de sus sueños.



Se retiran los unicornios sedientos de doncellas virtuosas

acuden a paisajes desvanecidos de historia

en los que la genuflexión es ya un rito olvidado

sus lamentos no tienen allí su eco abovedado.


Llegados ya los tiempos del olvido

voló tu mano desde la mía al cauce

de los amores que podrían haber sido

lágrimas vertidas entre las ramas del sauce.



Entreabiertas primaveras grávidas de espejos corroídos

como salones de palacios de otros tiempos

estribos de silencios panoplias cuajadas de fervores

arrasan monte abajo los residuos que han de volver a la amnesia.


Anocheceres con regusto a sacrificio

cuando la música volaba hacia las águilas

cual era tu sueño, dime, en qué cielo se encontraba.

Han llegado los tiempos del olvido como otoños que todo lo arrasan.



harpeth-river.jpg


Ilust.: Fotografía. Jack Spencer.
Amores que pudieron ser, apoderados todavia en el testigo de la memoria
se van abriendo. esa formalidad deja un baile para dimensionar espacios,
yo diria estudio de un portento que se busca entre lo corroido y el sacrificio
para se puedan aunar lo reseco con lo agonizante del amor.
intenso. felididades por el recorrido de tu obra. saludos de luzyabsenta
 
“El otoño trae el desencanto del que todo busca”
Emilio Adolfo Westphalen


Nubes de cuarzo y obsidiana

anuncian el final del tiempo de los besos

los labios se resecan como almas

a las que no llega la luz de una caricia.


Túmulos convexos, olas de piedra

que apaciguan los instintos soliviantados

praderas donde la noche planta

nuestros gemidos de gacelas que agonizan.


Pierden los corazones su fragancia

trizados en esquirlas de dolor

el amor se pierde en la distancia

en desiertos insensibles al calor.



Cruzándose caminos en la noche

los árboles se trocan en amantes trasnochados

repletos de absenta y amargura

amantes que se buscan entre las brumas de sus sueños.



Se retiran los unicornios sedientos de doncellas virtuosas

acuden a paisajes desvanecidos de historia

en los que la genuflexión es ya un rito olvidado

sus lamentos no tienen allí su eco abovedado.


Llegados ya los tiempos del olvido

voló tu mano desde la mía al cauce

de los amores que podrían haber sido

lágrimas vertidas entre las ramas del sauce.



Entreabiertas primaveras grávidas de espejos corroídos

como salones de palacios de otros tiempos

estribos de silencios panoplias cuajadas de fervores

arrasan monte abajo los residuos que han de volver a la amnesia.


Anocheceres con regusto a sacrificio

cuando la música volaba hacia las águilas

cual era tu sueño, dime, en qué cielo se encontraba.

Han llegado los tiempos del olvido como otoños que todo lo arrasan.



harpeth-river.jpg


Ilust.: Fotografía. Jack Spencer.
Hermoso poema, hoy empiezó nuestro pseudo 'otoño y bien por los poemas de otoño. SALUDOS, DESIRE
 
Muchas gracias, Desire, amiga mía, por tu grato comentario. Yo distinguiría entre poemas de otoño y poemas otoñales, que son los que escribimos aquellos a los que la edad nos impone ciertas coloraciones mentales, que suelen excluir los brillos juveniles. Pero mientras mantengamos lectores fieles, pues adelante... Un abrazo,
miguel
 

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