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ELEGÍA POR EL MARINERO QUE LLORA Nota.- Este poema está escrito mediante una aproximación bastante rigurosa de la técnica de la escritura automática. Sólo se ha releído para editarlo.
Nueva luz que en tu ojo habita
desmontando oscuras teorías
y los caballos alados de la noche.
Vítreo ardor
espéculo de antracita que mueve a ira
remas contra corriente
con tus pestañas de acero.
Nervios contra la pureza
las estructuras violadas por la guerra
apenas amenzan con su ruina
(ya han clausurado los puertos y cerrado las tabernas.)
Los vientres repletos de osadías
hacen cortocircuito y flash-back
en las entrañas de la tierra.
Incendiad, incendiad vuestras cabelleras rojas
ninfas de los estanques pútridos.
Los parques envejecidos agradecen el calor
de las hogueras.
Vuelven los ojos a ocupar protagonismos
lloran miradas de azufre
y disuelven aquellos brillos
aquellos brillos de hielo
con el calor alevoso de la duda.
Ya no es tiempo para amantes
ni para sarcófagos de cinabrio
medusa mineral que asesina a quien lo mira.
(Tendríamos que revisar las jerarquías florales
y encargar a los expertos el estudio
de las extrañas picazones que en primavera
se tienen en las entrepiernas
Podría ser que algún trisagio enmendase a la luna nueva.)
Dulces cabellos dorados
amenazados por la inminente época de la siega
Respetaré tu cabeza, oh virgen,
si apartas de mí tu mirada.
En la noche las estantiguas hacen prácticas eróticas
y los castaños en flor erizan sus ramas aún vírgenes.
ELEGÍA POR EL MARINERO QUE LLORA Nota.- Este poema está escrito mediante una aproximación bastante rigurosa de la técnica de la escritura automática. Sólo se ha releído para editarlo.
Nueva luz que en tu ojo habita
desmontando oscuras teorías
y los caballos alados de la noche.
Vítreo ardor
espéculo de antracita que mueve a ira
remas contra corriente
con tus pestañas de acero.
Nervios contra la pureza
las estructuras violadas por la guerra
apenas amenzan con su ruina
(ya han clausurado los puertos y cerrado las tabernas.)
Los vientres repletos de osadías
hacen cortocircuito y flash-back
en las entrañas de la tierra.
Incendiad, incendiad vuestras cabelleras rojas
ninfas de los estanques pútridos.
Los parques envejecidos agradecen el calor
de las hogueras.
Vuelven los ojos a ocupar protagonismos
lloran miradas de azufre
y disuelven aquellos brillos
aquellos brillos de hielo
con el calor alevoso de la duda.
Ya no es tiempo para amantes
ni para sarcófagos de cinabrio
medusa mineral que asesina a quien lo mira.
(Tendríamos que revisar las jerarquías florales
y encargar a los expertos el estudio
de las extrañas picazones que en primavera
se tienen en las entrepiernas
Podría ser que algún trisagio enmendase a la luna nueva.)
Dulces cabellos dorados
amenazados por la inminente época de la siega
Respetaré tu cabeza, oh virgen,
si apartas de mí tu mirada.
En la noche las estantiguas hacen prácticas eróticas
y los castaños en flor erizan sus ramas aún vírgenes.
ELEGÍA POR EL MARINERO QUE LLORA Nota.- Este poema está escrito mediante una aproximación bastante rigurosa de la técnica de la escritura automática. Sólo se ha releído para editarlo.
Nueva luz que en tu ojo habita
desmontando oscuras teorías
y los caballos alados de la noche.
Vítreo ardor
espéculo de antracita que mueve a ira
remas contra corriente
con tus pestañas de acero.
Nervios contra la pureza
las estructuras violadas por la guerra
apenas amenzan con su ruina
(ya han clausurado los puertos y cerrado las tabernas.)
Los vientres repletos de osadías
hacen cortocircuito y flash-back
en las entrañas de la tierra.
Incendiad, incendiad vuestras cabelleras rojas
ninfas de los estanques pútridos.
Los parques envejecidos agradecen el calor
de las hogueras.
Vuelven los ojos a ocupar protagonismos
lloran miradas de azufre
y disuelven aquellos brillos
aquellos brillos de hielo
con el calor alevoso de la duda.
Ya no es tiempo para amantes
ni para sarcófagos de cinabrio
medusa mineral que asesina a quien lo mira.
(Tendríamos que revisar las jerarquías florales
y encargar a los expertos el estudio
de las extrañas picazones que en primavera
se tienen en las entrepiernas
Podría ser que algún trisagio enmendase a la luna nueva.)
Dulces cabellos dorados
amenazados por la inminente época de la siega
Respetaré tu cabeza, oh virgen,
si apartas de mí tu mirada.
En la noche las estantiguas hacen prácticas eróticas
y los castaños en flor erizan sus ramas aún vírgenes.
Muy bueno este poema surrealista del marinero ante los encantos de Venus... siempre es un placer leer tu obra, querido amigo Miguel, enhorabuena por tu arte. Un abrazo, que tengas un buen fin de semana.
Hola, Tribu; gracias por tu nueva y habitual visita. Este es un poema de alguna forma experimental. Nunca consigo escribir como acción mecánica, desligada de las figuras mentales. Tampoco lo he conseguido en este; pero seguiré insistiendo... Un abrazo y muy feliz finde.
miguel
ELEGÍA POR EL MARINERO QUE LLORA Nota.- Este poema está escrito mediante una aproximación bastante rigurosa de la técnica de la escritura automática. Sólo se ha releído para editarlo.
Nueva luz que en tu ojo habita
desmontando oscuras teorías
y los caballos alados de la noche.
Vítreo ardor
espéculo de antracita que mueve a ira
remas contra corriente
con tus pestañas de acero.
Nervios contra la pureza
las estructuras violadas por la guerra
apenas amenzan con su ruina
(ya han clausurado los puertos y cerrado las tabernas.)
Los vientres repletos de osadías
hacen cortocircuito y flash-back
en las entrañas de la tierra.
Incendiad, incendiad vuestras cabelleras rojas
ninfas de los estanques pútridos.
Los parques envejecidos agradecen el calor
de las hogueras.
Vuelven los ojos a ocupar protagonismos
lloran miradas de azufre
y disuelven aquellos brillos
aquellos brillos de hielo
con el calor alevoso de la duda.
Ya no es tiempo para amantes
ni para sarcófagos de cinabrio
medusa mineral que asesina a quien lo mira.
(Tendríamos que revisar las jerarquías florales
y encargar a los expertos el estudio
de las extrañas picazones que en primavera
se tienen en las entrepiernas
Podría ser que algún trisagio enmendase a la luna nueva.)
Dulces cabellos dorados
amenazados por la inminente época de la siega
Respetaré tu cabeza, oh virgen,
si apartas de mí tu mirada.
En la noche las estantiguas hacen prácticas eróticas
y los castaños en flor erizan sus ramas aún vírgenes.
Formas ductiles en ese intento de escritura automativa. vertientes y paso que se
descalzan para repartir asi mejor el eclipse de la necesidad. desde la geometria
tambien caben las manos endiosadas del sueño que lineas buscan ese
centro concebido desde la imagen. excelente. saludos amables de luzyabsenta