ELIPSES ALETARGADAS
(I)
Torsiono el frágil arco del corazón contraído,
sexo tibio para las falanges que navegan
cuando los estancados inviernos viajan
entre un vacío de miradas amanecidas.
Una tela cubre ese mar suicida,
son recuerdos en puntos de fuga
que vibran en elegantes mensajes
donde se anidan los ahuecados ojos,
convocación atmosférica, depresión
para las unidades de membranas
que como huellas me llevan lejos.
Me pongo los zancos de la revelación,
quiero capturar los cristales líquidos
que me permiten alisar los poemas
y lanzarlos sobe las líneas muertas.
Sólo un cisne negro y fetal es consciente
de las trayectorias de las destilaciones
que enaltecen a las jambas prendidas.
(II)
Desde las elipses de mis letargos
cuento las esquinas que sonríen
a las ausencias que se confinan
por la única magia de los olvidos.
Mínimo vibrante, la voz de un corcel
en el cuello encadenado por teclas
y temores de entre las debilidades
que presenta un cajón de naftalinas.
Olvidar el sueño, ver…, madrugar
en la promesa de lo único, sin corsés
y dejar que los sentimientos sean
primer plano de las formas ventosas.
Rojo intenso, breve descanso
en la doble hélice de la vida
dañada por la corrupción de aguas
que, en desierto de pulsos, inundan
el latido de las arterias arenosas.
Ornamento artificial, predicado
de un no saber de labios probados
donde se agota la sonrisa del tiempo
que en sus penumbras descansa.
Silencio de estrellas para en tu halo
ver la luna desnuda de los otoños;
tus cinco elementos momentáneos
¿Me aceptas entre sonrisas de luz?
(III)
Yo no sé si las sensaciones
y mis rimas rasgan tu pecho.
Cama de núcleos dispersos
que derivan en el margen
de las luces de los universos.
Almas inquietas que se buscan
en el levitado polvo de la copa;
la boca recorre el momento,
representa a este núcleo
de los amantes de versos.
* * * * * * *
luzyabsenta
Poema abierto en tres niveles de desnudez; una preparación capaz de dar luz para recibir la seda del pensamiento de la segunda parte. Espacio que de forma sutil desemboca en un final donde la duda levita como la sensación de las ausencias marchitas. Espero que les guste
Torsiono el frágil arco del corazón contraído,
sexo tibio para las falanges que navegan
cuando los estancados inviernos viajan
entre un vacío de miradas amanecidas.
Una tela cubre ese mar suicida,
son recuerdos en puntos de fuga
que vibran en elegantes mensajes
donde se anidan los ahuecados ojos,
convocación atmosférica, depresión
para las unidades de membranas
que como huellas me llevan lejos.
Me pongo los zancos de la revelación,
quiero capturar los cristales líquidos
que me permiten alisar los poemas
y lanzarlos sobe las líneas muertas.
Sólo un cisne negro y fetal es consciente
de las trayectorias de las destilaciones
que enaltecen a las jambas prendidas.
(II)
Desde las elipses de mis letargos
cuento las esquinas que sonríen
a las ausencias que se confinan
por la única magia de los olvidos.
Mínimo vibrante, la voz de un corcel
en el cuello encadenado por teclas
y temores de entre las debilidades
que presenta un cajón de naftalinas.
Olvidar el sueño, ver…, madrugar
en la promesa de lo único, sin corsés
y dejar que los sentimientos sean
primer plano de las formas ventosas.
Rojo intenso, breve descanso
en la doble hélice de la vida
dañada por la corrupción de aguas
que, en desierto de pulsos, inundan
el latido de las arterias arenosas.
Ornamento artificial, predicado
de un no saber de labios probados
donde se agota la sonrisa del tiempo
que en sus penumbras descansa.
Silencio de estrellas para en tu halo
ver la luna desnuda de los otoños;
tus cinco elementos momentáneos
¿Me aceptas entre sonrisas de luz?
(III)
Yo no sé si las sensaciones
y mis rimas rasgan tu pecho.
Cama de núcleos dispersos
que derivan en el margen
de las luces de los universos.
Almas inquietas que se buscan
en el levitado polvo de la copa;
la boca recorre el momento,
representa a este núcleo
de los amantes de versos.
* * * * * * *
luzyabsenta
Poema abierto en tres niveles de desnudez; una preparación capaz de dar luz para recibir la seda del pensamiento de la segunda parte. Espacio que de forma sutil desemboca en un final donde la duda levita como la sensación de las ausencias marchitas. Espero que les guste
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