estefania
Poeta recién llegado
Ella estaba cansada. Esperaba una motivación, la buscaba tan insidiosamente que su mente se perdía a cada momento en un pensamiento inadecuado. Ante la posible objeción de los demás ella sentía deseo, y promovida por el silencio comenzó una ilusión, observando.
Sus ojos, de acuerdo a su mente, reproducía un escalofrío por todo su cuerpo al mirar. Lo que parecía lujuria no era más que verdad, pero el miedo la detenía. La tesitura de mantener su vida o perder todo parecía ser real.
Eligió vivir su vida, añadiendo translucidas y confusas miradas, a la par de un secreto que consiguió la admiración de quien lo mantuvo. Un secreto que dejó de ser cuando alguien la preguntó y sonrió, decidiendo así que todo lo que era formaba parte de de su vida, de su pareja, de ella misma. Eligiendo vivir, sin secretos.
Sus ojos, de acuerdo a su mente, reproducía un escalofrío por todo su cuerpo al mirar. Lo que parecía lujuria no era más que verdad, pero el miedo la detenía. La tesitura de mantener su vida o perder todo parecía ser real.
Eligió vivir su vida, añadiendo translucidas y confusas miradas, a la par de un secreto que consiguió la admiración de quien lo mantuvo. Un secreto que dejó de ser cuando alguien la preguntó y sonrió, decidiendo así que todo lo que era formaba parte de de su vida, de su pareja, de ella misma. Eligiendo vivir, sin secretos.