MiguelLares
Poeta recién llegado
Ella me sonríe
Ella me sonríe mostrando sus dientes pequeños,
sonríe como un cómplice que adopta la nerviosa
copulación virginal del cielo abusando de sus labios,
y dentro de la estela de nubecillas de polvo amarillo,
entre el desmenudo sonido metálico de un techo ondulado,
sobre el régimen del ruido, ella me sonríe.
Ella contiene la fuente de la amnesia por el calor del estío,
bajo los destellos del bronce,
y se levantan nubes de polvo tanto por los aires
que su hermoso y turgente pecho amplia al respiración.
Esa mujer es una especie de ferocidad.
Sus ojos guardan párvulos de tinta vertida,
sos como los jirones desnudos entre la niebla,
que se maravillan apiñados de furor,
sos de labios de colorete y se sudor,
tan blancos y opacados y rasgados de semioscuridad,
sos cuando sonríes como el bello sol.Ella me sonríe mostrando sus dientes pequeños,
sonríe como un cómplice que adopta la nerviosa
copulación virginal del cielo abusando de sus labios,
y dentro de la estela de nubecillas de polvo amarillo,
entre el desmenudo sonido metálico de un techo ondulado,
sobre el régimen del ruido, ella me sonríe.
Ella contiene la fuente de la amnesia por el calor del estío,
bajo los destellos del bronce,
y se levantan nubes de polvo tanto por los aires
que su hermoso y turgente pecho amplia al respiración.
Esa mujer es una especie de ferocidad.
Sus ojos guardan párvulos de tinta vertida,
sos como los jirones desnudos entre la niebla,
que se maravillan apiñados de furor,
sos de labios de colorete y se sudor,
tan blancos y opacados y rasgados de semioscuridad,