Ella se marcho...
En una copa, en otra
me sumerjo entre olas
con canción y copla
ahuyento las horas.
Ella se despidió...
Siguió su propio vuelo
a saetas colgada.
En profundo duelo
me deja en la nada.
Ella así decidió.
No podía encadenarse
a trazos de papel
por temor a condenarse
y avejentar su piel.
En una copa, en otra
me sumerjo entre olas
con canción y copla
ahuyento las horas.
Ella se despidió...
Siguió su propio vuelo
a saetas colgada.
En profundo duelo
me deja en la nada.
Ella así decidió.
No podía encadenarse
a trazos de papel
por temor a condenarse
y avejentar su piel.
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