BESTIA
Poeta recién llegado
Ella sólo mira
para mi, no tiene voz,
no suena la frenética lira
de una idea veloz,
arrasando los juicios
de la buena razón,
sacudiéndose los vicios
de una moral sin sazón,
empujando los ficticios pavores
libertando un recóndito arrojo,
abarcando los espasmos y hervores
del antojo de rocíos carnales,
en la sed del perfecto amor
matando nuestras necesidades triviales.
para mi, no tiene voz,
no suena la frenética lira
de una idea veloz,
arrasando los juicios
de la buena razón,
sacudiéndose los vicios
de una moral sin sazón,
empujando los ficticios pavores
libertando un recóndito arrojo,
abarcando los espasmos y hervores
del antojo de rocíos carnales,
en la sed del perfecto amor
matando nuestras necesidades triviales.