Una noche cálida tras la
ventana surgió
la razón, el sentimiento
sonrisa abierta a la noche,
caricias surgen sin más.
Se dejó encaminar por un
sueño largo y profundo,
por una felicidad grande
e inmensa.
El sueño ya fue...
Ella, tras la ventana quedó.
Su mirada se deja ver
tras el cristal,
admirando tras de si y anhelando,
volver a ser, poder salir.
Ella perduraba inmutable, serena,
apaciguando la tempestad.
Entre el frío o el calor, tras la
lluvia o la ventisca.
Ella tras el cristal
abarcando todo un mundo
lleno de vida, amor y mil
esperanzas vivas en su corazón.
Su mirada fija, su cielo
abierto a un sin fin de sentidos,
vivos e indefinibles.
Bramaba en la oscuridad,
soñaba el amanecer.
Temerosa al alba, fue acercándose
paso a paso a esa gran claridad
que inundó todo el sentido de su
realidad.
Todo tras el cristal.
El ocaso llegó atravesando, con una luz
clara y tenue
todo lo que le rodeaba.
Su mirada retornando
tras el crstal.
Buscaba sin rastro, hallaba
sin culpa, amaba sin trampas,
el ardor de su corazón le
quemaba las entrañas.
Ella tras el cristal.
Ella tras el cristal.
Se disipó su imagen, su silueta
no la halló
se quedó sin vida.
¿Dónde hallar a quién le dio...?
¿Dónde buscar a quien le cobijó...?
Corrió tras sus pasos y abrió
las puertas de par en par,
ella al fin traspasó el umbral...
Aquella noche un destello
de luz atravesó la inmensidad
del cielo.
En invierno abrazados junto
al fuego, en la oscuridad
de la noche, iluminados
bajo la luna llena,
ella, mira sus ojos penetrantes, él
acaricia
su imagen, esperando juntos
el alba.
de Farviam.
ventana surgió
la razón, el sentimiento
sonrisa abierta a la noche,
caricias surgen sin más.
Se dejó encaminar por un
sueño largo y profundo,
por una felicidad grande
e inmensa.
El sueño ya fue...
Ella, tras la ventana quedó.
Su mirada se deja ver
tras el cristal,
admirando tras de si y anhelando,
volver a ser, poder salir.
Ella perduraba inmutable, serena,
apaciguando la tempestad.
Entre el frío o el calor, tras la
lluvia o la ventisca.
Ella tras el cristal
abarcando todo un mundo
lleno de vida, amor y mil
esperanzas vivas en su corazón.
Su mirada fija, su cielo
abierto a un sin fin de sentidos,
vivos e indefinibles.
Bramaba en la oscuridad,
soñaba el amanecer.
Temerosa al alba, fue acercándose
paso a paso a esa gran claridad
que inundó todo el sentido de su
realidad.
Todo tras el cristal.
El ocaso llegó atravesando, con una luz
clara y tenue
todo lo que le rodeaba.
Su mirada retornando
tras el crstal.
Buscaba sin rastro, hallaba
sin culpa, amaba sin trampas,
el ardor de su corazón le
quemaba las entrañas.
Ella tras el cristal.
Ella tras el cristal.
Se disipó su imagen, su silueta
no la halló
se quedó sin vida.
¿Dónde hallar a quién le dio...?
¿Dónde buscar a quien le cobijó...?
Corrió tras sus pasos y abrió
las puertas de par en par,
ella al fin traspasó el umbral...
Aquella noche un destello
de luz atravesó la inmensidad
del cielo.
En invierno abrazados junto
al fuego, en la oscuridad
de la noche, iluminados
bajo la luna llena,
ella, mira sus ojos penetrantes, él
acaricia
su imagen, esperando juntos
el alba.
de Farviam.