Ella va revoloteando por los rincones de mi mente,
Va jugando en sus pasajes, va brillando, chispeando,
Va danzando formando un Edén, va siendo ella
Se va acercando, es un ángel en peregrinación,
Va dejándome sentir su enmarañado aroma,
Va dejándome su alma enfermiza en mi horizonte inalcanzable, infinito,
Siempre horizonte y nunca tierra, presente, siempre resbaladiza a mí
A mis manos, a mi viaje en su búsqueda
Voy jugando con ella, la voy acosando, a su silueta, su faz,
Voy anidando en ella razones para quererla más
Ella juega a ser cielo y estrellas (se les parece),
Va sembrando en m{i una metamorfosis, un delirio,
Lo hace como echando tierra, aire,
Como niña enamorada en busca de alegría (aún todavía más);
Luego se levanta y echa a andar, a volar de nuevo,
A renacer esa alma enfermiza (enferma de mi amor)
Que aquí aguardo, con el reloj de la vida eterna
Aquella que en las mañanas me saca del mundo y me absorbe en el deleite de sus pasos,
De sus huellas; aquella que simplemente me arranca de la biosfera,
Y me deposita en una dimensión perdida, donde al final está ella (al fin ella),
Donde al fin la encuentro, y a su belleza, libre y pura, sin barreras
Va jugando en sus pasajes, va brillando, chispeando,
Va danzando formando un Edén, va siendo ella
Se va acercando, es un ángel en peregrinación,
Va dejándome sentir su enmarañado aroma,
Va dejándome su alma enfermiza en mi horizonte inalcanzable, infinito,
Siempre horizonte y nunca tierra, presente, siempre resbaladiza a mí
A mis manos, a mi viaje en su búsqueda
Voy jugando con ella, la voy acosando, a su silueta, su faz,
Voy anidando en ella razones para quererla más
Ella juega a ser cielo y estrellas (se les parece),
Va sembrando en m{i una metamorfosis, un delirio,
Lo hace como echando tierra, aire,
Como niña enamorada en busca de alegría (aún todavía más);
Luego se levanta y echa a andar, a volar de nuevo,
A renacer esa alma enfermiza (enferma de mi amor)
Que aquí aguardo, con el reloj de la vida eterna
Aquella que en las mañanas me saca del mundo y me absorbe en el deleite de sus pasos,
De sus huellas; aquella que simplemente me arranca de la biosfera,
Y me deposita en una dimensión perdida, donde al final está ella (al fin ella),
Donde al fin la encuentro, y a su belleza, libre y pura, sin barreras