ojosverdes
Poeta asiduo al portal
ELLA
Sin una despedida
hoy en sus días
tan solo queda tu recuerdo.
La fortuna por un instante la tocó.
Preguntas hacías a su corazón y a su mente.
Saber el porqué de sus sentimientos
querías aprehender,
explicación inútil
ni ella misma lo entiende.
Porqué se enamoró de un imposible,
porque el destino te cruzó
en su camino.
Llegaste a ella sin buscarte,
sin quererlo,
llegaste y la conquistaste,
la ilusionaste,
quizá te enamoraste,
algo que no estaba en tus planes,
y desapareciste.
Quizá aquella mañana
en que os mirasteis y descubrísteis
que erais iguales...
enamoradizos, soñadores, pasionales.
Esa mañana fue el principio
de vuestro final y ella no quería despertar.
Cuantas noches desde entonces
está despierta mirando las estrellas,
recordando aquellos besos, tus palabras,
tus silencios,
regalos maravillosos que le entregaste,
seguramente para no olvidarte,
y aunque quisiera
no puede olvidarte,
y aunque pudiera y ahora no puede,
ahora tampoco quiere.
Quiere recordarte siempre,
en las noches frías
recordar tu cálida sonrisa,
sentirte como el aire suyo.
Pensar en ti la hace sonreir,
cierra los ojos y sueña
con aquellos días y
solo piensa en lo afortunado
de vuestro encuentro,
sólo eso le queda
no aspira ya a nada más.
Sin una despedida
hoy en sus días
tan solo queda tu recuerdo.
La fortuna por un instante la tocó.
Preguntas hacías a su corazón y a su mente.
Saber el porqué de sus sentimientos
querías aprehender,
explicación inútil
ni ella misma lo entiende.
Porqué se enamoró de un imposible,
porque el destino te cruzó
en su camino.
Llegaste a ella sin buscarte,
sin quererlo,
llegaste y la conquistaste,
la ilusionaste,
quizá te enamoraste,
algo que no estaba en tus planes,
y desapareciste.
Quizá aquella mañana
en que os mirasteis y descubrísteis
que erais iguales...
enamoradizos, soñadores, pasionales.
Esa mañana fue el principio
de vuestro final y ella no quería despertar.
Cuantas noches desde entonces
está despierta mirando las estrellas,
recordando aquellos besos, tus palabras,
tus silencios,
regalos maravillosos que le entregaste,
seguramente para no olvidarte,
y aunque quisiera
no puede olvidarte,
y aunque pudiera y ahora no puede,
ahora tampoco quiere.
Quiere recordarte siempre,
en las noches frías
recordar tu cálida sonrisa,
sentirte como el aire suyo.
Pensar en ti la hace sonreir,
cierra los ojos y sueña
con aquellos días y
solo piensa en lo afortunado
de vuestro encuentro,
sólo eso le queda
no aspira ya a nada más.