manuel flores pinzon
Poeta fiel al portal
Un espasmo eléctrico de los nervios titilantes
sus venas inmersas hasta su desnudo esqueleto
y sus tejidos rojos y purpuras celestiales,
sus manos de ortiga aniquilante
avispa picuda de veneno dulce.
Es el abisal de extraños invertebros
el abate que porta mi cruz en su pecho,
un curado de labios rosas declinando en el suspiro,
es la noche de talante húmedo de octubre,
es el trigo y el maíz abierto.
Sucumbiendo exiguo el deseo encarnado en sus ojos,
es pandemónium su pedestre rozar al viento seco,
una etérea hoja universal cosmohermosa camino al campo santo, tan mía.
Es un robot de apuntes siderales hacia el astro rey,
un microchip radioanimico de láser objetivo,
es el abismo cosmológico amorfico donde miro todo,
es la medida exacta de mi tiempo medido desmedido,
es sin duda el complejo mío de superioridad,
mi Alter ego por así decirlo,
mi exacta proyección del todo,
mi exánime sublime radiofisica mujer,
telequimetrica y hermosa a proporciones claras,
mi estudio sobre anatomía y mi tratado de la estética.