Pedromaar
Poeta recién llegado
Conocí a una persona que me habla de amor "Ella" se llama
Ella me enseño las cosas más a bellas y de las estrellas contar cada una de ellas
mientras yo aprendía ella solo me veía como quien ve a la nueva vida
cada día le buscaba con una alegría rebuscada y el alma de felicidad rebosada
Ella me enseñó que los días no pasaban y el tiempo solamente se inventaba e hizo todo esto con nuestras manos entrelazadas
cuando llovía ella conmigo se cubría mientras yo solo salía y sentía las gotas rodar por mis mejillas
cierto día me recosté en el pasto a esperar su rastro, pero la noche cayó con mis ojos ausentes de su presencia, de su olor a hierba fresca
pasaron varios días y miré así las estrellas, como capitán que pide que viren a babor antes de romper su fervor
sin más poderme engañar en la lluvia deje de brincar, hasta el sol dejó de brillar, mi tristeza parecía deslumbrar
¿como ella me había podido dejar? mientras yo fui lo más inusual, su compañero hasta para llorar, y se fue sin más poderle escuchar
para cuando me di cuenta que no volvería mi vida ya era triste, fría y vacía, más sin embargo la vida me cargo y al trabajo me ensaño
un día me dí cuenta que ella era libre y me había dejado las cosas más bellas que habían por mi vida pasado
un día la perdoné y a sus recuerdos les canté, tomé un lápiz y estos versos formé
muchas gracias ella por la escritura dulce y madura, por mis sentimientos fuertes y seguros, y por mi mirada triste y el corazón puro.
Ella me enseño las cosas más a bellas y de las estrellas contar cada una de ellas
mientras yo aprendía ella solo me veía como quien ve a la nueva vida
cada día le buscaba con una alegría rebuscada y el alma de felicidad rebosada
Ella me enseñó que los días no pasaban y el tiempo solamente se inventaba e hizo todo esto con nuestras manos entrelazadas
cuando llovía ella conmigo se cubría mientras yo solo salía y sentía las gotas rodar por mis mejillas
cierto día me recosté en el pasto a esperar su rastro, pero la noche cayó con mis ojos ausentes de su presencia, de su olor a hierba fresca
pasaron varios días y miré así las estrellas, como capitán que pide que viren a babor antes de romper su fervor
sin más poderme engañar en la lluvia deje de brincar, hasta el sol dejó de brillar, mi tristeza parecía deslumbrar
¿como ella me había podido dejar? mientras yo fui lo más inusual, su compañero hasta para llorar, y se fue sin más poderle escuchar
para cuando me di cuenta que no volvería mi vida ya era triste, fría y vacía, más sin embargo la vida me cargo y al trabajo me ensaño
un día me dí cuenta que ella era libre y me había dejado las cosas más bellas que habían por mi vida pasado
un día la perdoné y a sus recuerdos les canté, tomé un lápiz y estos versos formé
muchas gracias ella por la escritura dulce y madura, por mis sentimientos fuertes y seguros, y por mi mirada triste y el corazón puro.