...Ella le siente, acaricia su cuerpo con sus manos desnudas. No existe cuerpo, solo la luz de la luna llena la revivie, aullando para que responda a su llamada. Silencio... esa monotonía la enloquece. Cada noche sale en busca del camino. No existe camino, su ser se debilita, solo su presencia le da vida. No existe presencia. Se agita, le cuesta respirar y muere... su corazón se apaga lentamente. Ya no hay sufrimiento, ella es feliz. Se apagó su corazón y ahora abre sus alas marchitas y echa a volar, ella ya es libre...