fetablas
Poeta recién llegado
Solitaria caminaba el alma mìa,
por esa playa de oscuras arenas,
temblaban mis pies,
casi cojeaban por la espera,
el roquerio manchado por las olas ,
ya ni siquiera era observado,
mis ojos se perdìan en esa puesta de sol,
las gaviotas, pasajeras interminables,
a otros veranos les hacian gracias,
alli, cuando ya nada, de nada quedaba,
cuando hasta la espera estaba tan gastada,
como la basta de mi pantalòn,
detras de esa duna alta,
de vestido color albo como entre nubes,
se me apareciò tu silueta,
tan fina, tan gallarda,
de manos suaves y tersas,
de mirada afable y risueña,
de ojos decidores,
solo te quedaste en mi retina,
mirenme, estoy feliz,
por fin ella ha vuelto.
por esa playa de oscuras arenas,
temblaban mis pies,
casi cojeaban por la espera,
el roquerio manchado por las olas ,
ya ni siquiera era observado,
mis ojos se perdìan en esa puesta de sol,
las gaviotas, pasajeras interminables,
a otros veranos les hacian gracias,
alli, cuando ya nada, de nada quedaba,
cuando hasta la espera estaba tan gastada,
como la basta de mi pantalòn,
detras de esa duna alta,
de vestido color albo como entre nubes,
se me apareciò tu silueta,
tan fina, tan gallarda,
de manos suaves y tersas,
de mirada afable y risueña,
de ojos decidores,
solo te quedaste en mi retina,
mirenme, estoy feliz,
por fin ella ha vuelto.