Teyalmendras
Poeta recién llegado
No vi el mar tan azul como aquella tarde,
risas en el embarcadero
tu, yo y aquel beso,
la añeja madera caliente
los pies sobre el agua,
en frente
una amable brisa de verano.
El sol tostado bañaba tu cara
tu pelo y tu mirada,
el tiempo privando en silencio las palabras.
Fue el último de los días
el más feliz,
también el más triste
el despertar de un sueño sin despedirte.
No vi el mar tan azul como aquella tarde,
el sol a poco se escondía anaranjado y tú
marchabas cabizbaja con él, con el día.
Pasamos la mejor tarde del verano,
juntos
contando las horas,
risas, charlas, juegos y aquel beso
aquel beso en el embarcadero.