Jacobino
Poeta recién llegado
¿Quién eres tú? ¿Quién eres tú...
que derribas mis sueños a golpes de azada?
Si mi sueño eres tú... y me llevas hasta el desfiladero
donde hay las flores más raras, el aire es tan extraño
que duele el besar, que los labios se mueren
y los suspiros caen en manos de forajidos, ¿quién eres,
que me fundes con tus caricias de chica glaciar,
me arrastras sin piedad en tu demente
buscar cementerios en el mar... que dices
que las estrellas ahora son rojas y nos apuntan,
nos van a fusilar. ¿Quién eres chica del callejón
que resta ciego, del paredón aún manchado,
albina con esquirlas de ácido en tus ojos de azul,
que quieres pasear sobre las sendas del cristal
aunque yace ahora roto en mil pedazos,
¿quién, por qué, a dónde y muchas preguntas más
cuando emprendemos el viaje que en ningún mapa
está, pálido como la muerte, triste como un viejo
bazar, salgo de mi ciudad, siguiendo a esa mujer
que me clava cuchillas de afeitar y eso hoy
ya no me duele... eres un dios surgido de la brecha
del cielo, el ángel bipolar, la mensajera del miedo,
quien al fin me ha logrado atrapar... mi vida
en los espacios tranquilos, en las camas que no arden,
ahora se ha cerrado para siempre. Ni papá ni mamá
saben que perdieron un hijo, que los vientres
de las nubes están heridos de lanzas que tú
juras haber lanzado... una bella nueva Brontë,
que en las cumbres más borrascosas,
donde el viento más azote, me llenarás de gozo,
mi cuerpo reventarás con el placer que no se encuentra
en las casas de muñecas. Prometes hacerme feliz
aunque sea al filo de la muerte...
que derribas mis sueños a golpes de azada?
Si mi sueño eres tú... y me llevas hasta el desfiladero
donde hay las flores más raras, el aire es tan extraño
que duele el besar, que los labios se mueren
y los suspiros caen en manos de forajidos, ¿quién eres,
que me fundes con tus caricias de chica glaciar,
me arrastras sin piedad en tu demente
buscar cementerios en el mar... que dices
que las estrellas ahora son rojas y nos apuntan,
nos van a fusilar. ¿Quién eres chica del callejón
que resta ciego, del paredón aún manchado,
albina con esquirlas de ácido en tus ojos de azul,
que quieres pasear sobre las sendas del cristal
aunque yace ahora roto en mil pedazos,
¿quién, por qué, a dónde y muchas preguntas más
cuando emprendemos el viaje que en ningún mapa
está, pálido como la muerte, triste como un viejo
bazar, salgo de mi ciudad, siguiendo a esa mujer
que me clava cuchillas de afeitar y eso hoy
ya no me duele... eres un dios surgido de la brecha
del cielo, el ángel bipolar, la mensajera del miedo,
quien al fin me ha logrado atrapar... mi vida
en los espacios tranquilos, en las camas que no arden,
ahora se ha cerrado para siempre. Ni papá ni mamá
saben que perdieron un hijo, que los vientres
de las nubes están heridos de lanzas que tú
juras haber lanzado... una bella nueva Brontë,
que en las cumbres más borrascosas,
donde el viento más azote, me llenarás de gozo,
mi cuerpo reventarás con el placer que no se encuentra
en las casas de muñecas. Prometes hacerme feliz
aunque sea al filo de la muerte...