En algún prado...

Karen Gajda

Poeta adicto al portal
A César
con infinito amor


En algún prado de alguna orilla,
la tierra respiraba aún
el calor del día,
en algún río de alguna ciudad,
a la hora cuando otros seres
comenzaron su vida,
la noche aterciopelada sembró algunas estrellas,
fue cuando la dulzura de tus besos
me robó el aliento.
Húmedos labios se acercaron
para fecundar los míos con el rocío de tu miel.

Tu mirada es mágica y encantadora,
me hizo perder en lo profundo de tus ojos de trigo,
el murmullo suave del río ya no notaba.
Sentía sólo el roce de tu cuerpo,
febril, fuerte y tierno a la vez,
tus manos electrizando cada poro de mi piel.
Te me ofrecia en el altar
de nuestra pasión insaciable,
pidiendo que me llenes,
que me llenes y que me bebas
y me regales tus verdades.

Un mar de luciérnagas se encendió
cuando tiernamente me penetraste debajo de la piel,
iluminando dos cuerpos envueltos,
dos seres quemando...
Nuestros gemidos se perdieron
en el torbellino que nos llevó
para descubrirnos esferas más altas
que nunca adivinamos.
No vimos nada del baile de las ninfas,
de los unicornios y pegasos.

Hasta las savias fértiles te perdiste en mí,
me inundaste una y otra vez,
no sentimos cansancio
y como el ave de las cenizas se despertó de nuevo
la llama de nuestros deseos.
Envueltos dormimos hasta la madrugada,
una última luciérnaga cuidaba nuestro sueño.
Las ninfas se despidieron.
Sólo tu cuerpo en el mío, tibio, hermoso,
me confirmó que no soñaba.
 
Me gustaron muchas tu letras.
Un placer leerte.
Cinco estrellitas para que continuen alentando tu talento
Un beso amiga poeta

El placer es todo mío, Santiago. Me alegra que estos versos sencillos habían encontrado tu gusto. Siempre estarás bienvenido por estos lares. Muchas gracias por pasar.

Un abrazo
Karen
 
A César
con infinito amor


En algún prado de alguna orilla,
la tierra respiraba aún
el calor del día,
en algún río de alguna ciudad,
a la hora cuando otros seres
comenzaron su vida,
la noche aterciopelada sembró algunas estrellas,
fue cuando la dulzura de tus besos
me robó el aliento.
Húmedos labios se acercaron
para fecundar los míos con el rocío de tu miel.

Tu mirada es mágica y encantadora,
me hizo perder en lo profundo de tus ojos de trigo,
el murmullo suave del río ya no notaba.
Sentía sólo el roce de tu cuerpo,
febril, fuerte y tierno a la vez,
tus manos electrizando cada poro de mi piel.
Te me ofrecia en el altar
de nuestra pasión insaciable,
pidiendo que me llenes,
que me llenes y que me bebas
y me regales tus verdades.

Un mar de luciérnagas se encendió
cuando tiernamente me penetraste debajo de la piel,
iluminando dos cuerpos envueltos,
dos seres quemando...
Nuestros gemidos se perdieron
en el torbellino que nos llevó
para descubrirnos esferas más altas
que nunca adivinamos.
No vimos nada del baile de las ninfas,
de los unicornios y pegasos.

Hasta las savias fértiles te perdiste en mí,
me inundaste una y otra vez,
no sentimos cansancio
y como el ave de las cenizas se despertó de nuevo
la llama de nuestros deseos.
Envueltos dormimos hasta la madrugada,
una última luciérnaga cuidaba nuestro sueño.
Las ninfas se despidieron.
Sólo tu cuerpo en el mío, tibio, hermoso,
me confirmó que no soñaba.



WOOOOOOOW, qué cascada de imágenes, metáforas que me han sacudido el alma, no tengo más remedio que cederte todo un universo de estrellas, fenómno este poema.
Rewow.
 
WOOOOOOOW, qué cascada de imágenes, metáforas que me han sacudido el alma, no tengo más remedio que cederte todo un universo de estrellas, fenómno este poema.
Rewow.

Me alegra que te haya gustado tanto lo que fue inspirado por un poeta especial. El me inspira, por otro lado también aprendo mucho de él.
Gracias por dejar tu huella en estos versos sencillos.

Un abrazote
Karen
 

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