versus
Poeta recién llegado
EN AQUELLA SOLITARIA PLAYA
Solo mis manos y tu nombre
escribieron en la arena
sobre aquella solitaria playa,
en un tiempo dulce
de besos y azucenas.
La tarde,
se fue haciendo ceniza y brasa
entre las olas y el horizonte;
una brisa de levante
bailaba de puntillas tus cabellos,
mis ojos, al mirarte,
fueron áscuas y los tuyos,
de aquél calido color caramelo.
Entonces...,
fue cuando aprendimos a querernos
y a llorar juntos,
a sentirnos,
a empezar a odiar al tiempo
temiendo que fuera enemigo
de nuestro bello encuentro...
Ahora que te pienso
desde esta misma playa,
sé que nuestros miedos,
- parándose los relojes
en la maldita hora de tu despedida-,
ganaron tan dura batalla.