Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ahora que te fuiste, la casa se enfrió del todo...
¡Qué falsa es esta casa! Se vestía con tu risa,
con tus preguntas desde el otro cuarto, con ruido de trastos
y hervores en la cocina.
Cantaba contigo los temas que te gustaban
y se volvía, si te enojabas, tu cómplice silente.
Y no era para menos: recién comprendo que la casa que te invité a poblar,
fue sólo tu casa y yo, un cándido huésped que creyó ser dueño del amor de ambas.
Un iluso, que se abandonó a la paz del hogar y la familia, y se durmió
sin refugio en medio de tu guerra íntima.
Para colmo, ahora que te fuiste, no sé si la casa tiembla por el tránsito,
o trata de arrancarse de cimiento para seguirte.
No importa... De todos modos, ella no me ofrece, ni yo encuentro,
te juro que no encuentro en su interior, rincón donde meterme.
...
¡Qué falsa es esta casa! Se vestía con tu risa,
con tus preguntas desde el otro cuarto, con ruido de trastos
y hervores en la cocina.
Cantaba contigo los temas que te gustaban
y se volvía, si te enojabas, tu cómplice silente.
Y no era para menos: recién comprendo que la casa que te invité a poblar,
fue sólo tu casa y yo, un cándido huésped que creyó ser dueño del amor de ambas.
Un iluso, que se abandonó a la paz del hogar y la familia, y se durmió
sin refugio en medio de tu guerra íntima.
Para colmo, ahora que te fuiste, no sé si la casa tiembla por el tránsito,
o trata de arrancarse de cimiento para seguirte.
No importa... De todos modos, ella no me ofrece, ni yo encuentro,
te juro que no encuentro en su interior, rincón donde meterme.
...
Última edición: