Teo Moran
Poeta fiel al portal
Están las alas abiertas en el aire.
Son unas líneas inestables en el cielo
y bajo su forma dan abrigo al alma
en la planicie de un curvado horizonte.
Son esporas que llenan la montaña
y con la brisa se adentran en los pinos;
siento el batir de sus alas en el silencio,
en la codiciada soledad agreste
de dos vidas acariciadas por el viento,
en el gotear de la fuente que sacia al lavadero
y los peces de colores nadan a todas horas.
Allí, en lo alto abro la puerta de la casa
que un día fui tejiendo con mis dedos,
caliento el café y observo cada rincón
que fui creando en los posos de mi mente,
pinto con mis ojos las tonalidades de su ser,
oigo a lo lejos el batir de las alas abiertas
en la cadencia de dos amantes que se reclaman;
los buitres son parte del clamor del corazón
que se alejan con el rubor de los besos
y las caricias latentes de sus ávidos cuerpos.
Están los buitres sesgando al horizonte
con su velada caricatura en el aire,
las copas con su sortilegio crean la melodía
y enredan aquellas alas con su sombra,
la tarde febril poco a poco se deforma
y con su vestido bermejo viste la montaña
mientras ella me espera sentada con su sonrisa,
sé que dibujará un corazón en un papel
y que escribirá versos que hablen de mí
que yo declamaré suavemente a su oído,
soplaré la taza de café y con mi alma
detendré aquellas alas abiertas
en la planicie de un curvado horizonte
en el cual nos amaremos en silencio.
"Dedicado a los que como yo vivimos en la esperanza"
Son unas líneas inestables en el cielo
y bajo su forma dan abrigo al alma
en la planicie de un curvado horizonte.
Son esporas que llenan la montaña
y con la brisa se adentran en los pinos;
siento el batir de sus alas en el silencio,
en la codiciada soledad agreste
de dos vidas acariciadas por el viento,
en el gotear de la fuente que sacia al lavadero
y los peces de colores nadan a todas horas.
Allí, en lo alto abro la puerta de la casa
que un día fui tejiendo con mis dedos,
caliento el café y observo cada rincón
que fui creando en los posos de mi mente,
pinto con mis ojos las tonalidades de su ser,
oigo a lo lejos el batir de las alas abiertas
en la cadencia de dos amantes que se reclaman;
los buitres son parte del clamor del corazón
que se alejan con el rubor de los besos
y las caricias latentes de sus ávidos cuerpos.
Están los buitres sesgando al horizonte
con su velada caricatura en el aire,
las copas con su sortilegio crean la melodía
y enredan aquellas alas con su sombra,
la tarde febril poco a poco se deforma
y con su vestido bermejo viste la montaña
mientras ella me espera sentada con su sonrisa,
sé que dibujará un corazón en un papel
y que escribirá versos que hablen de mí
que yo declamaré suavemente a su oído,
soplaré la taza de café y con mi alma
detendré aquellas alas abiertas
en la planicie de un curvado horizonte
en el cual nos amaremos en silencio.
"Dedicado a los que como yo vivimos en la esperanza"
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