Pueda
quizás hablarte
desde el precipicio de mis piernas
pequeña coraza mineral
desde esta profunfidad
que se hace parte de mi carne.
Siente
como si por primera vez
una campana azul
gimiera.
Entre tanta multitud
sé verte
claramente eres tú
el que toca el clarinete
en esa misma vereda
donde siempre se abren
las margaritas al sol
a la misma hora
en que posa sus alitas
un jilgero
en ese,
el mismo
árbol doliente
en donde
nadie nunca
me hizo el amor.
¿Puedo pedirte
esta vez, un solo favor?...
Quédate
cada cierto tiempo
rompiendo con tus manos
el suave velo
del viento sur.
Esta hoguera
atraviesa cada célula
cuando oigo tus pasos
que suelen llegar
a esta hora
en que no hay reproche
que se vista
de caballero.
Disloco mi verbo
y mi verso
en cada semáforo rojo
sólo para verte cruzar hacia mí.
Febrero/2021
quizás hablarte
desde el precipicio de mis piernas
pequeña coraza mineral
desde esta profunfidad
que se hace parte de mi carne.
Siente
como si por primera vez
una campana azul
gimiera.
Entre tanta multitud
sé verte
claramente eres tú
el que toca el clarinete
en esa misma vereda
donde siempre se abren
las margaritas al sol
a la misma hora
en que posa sus alitas
un jilgero
en ese,
el mismo
árbol doliente
en donde
nadie nunca
me hizo el amor.
¿Puedo pedirte
esta vez, un solo favor?...
Quédate
cada cierto tiempo
rompiendo con tus manos
el suave velo
del viento sur.
Esta hoguera
atraviesa cada célula
cuando oigo tus pasos
que suelen llegar
a esta hora
en que no hay reproche
que se vista
de caballero.
Disloco mi verbo
y mi verso
en cada semáforo rojo
sólo para verte cruzar hacia mí.
Febrero/2021
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